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VICENTE FERNÁNDEZ

Este cantante de voz privilegiada tuvo, como todos los ídolos, un inicio lleno de penurias, sinsabores y hasta desprecios a su arte, pero el hambre lo tiraba y el orgullo, las ganas de ser, lo levantaban y así tocó la gloria.

El 15 de septiembre de 1984 se presenta en la Plaza de Toros; si no hubiera llenado la Plaza cuando hizo el concierto Un Mexicano en la México, Chente se hubiera retirado definitivamente de la carrera.

Rancho "Los tres potrillos" (Guadalajara, Jal.)
A los 56 años de edad confesados, con 28 años de carrera discográfica y 25 de quehacer en el cine, Vicente Fernández habla ampliamente sobre su vida.

"El charro de Huentitán" abrió sus recuerdos y su corazón, abrigado por la complacencia y la tranquilidad que le dan estar en su refugio, un rancho de 200 hectáreas, ubicado a 20 kilómetros de Guadalajara rumbo a chapala.

Vicente Fernández Gómez nació el 17 de febrero de 1940 en Huentitán el Alto, Jalisco, donde pasó gran parte de su niñez.
¿Cuándo fue tu debut exactamente?

"Hace 28 años, lo que llevo en la misma casa disquera, aunque a los 21 años ya cantaba en el Amanecer tapatío, llevaba serenatas y actuaba en el programa de televisón La calandria musical. A los 21 años dejé de ser albañil, bolero, cajero, mesero, y lavaplatos; por eso nadie puede decirme como se hace algo, porque pasé por todo"

¿Hasta que año estudiaste?

"no terminé la primaria; ‘Me doctoré’ en quinto año. Lo repetí como cinco veces, pero he aprendido veinte mil cosas más de la vida, que lo que aprendí ahí"

¿Cuál fue tu primer sueldo como cantante?

"Treinta y cinco pesos en 1960, en el programa La calandria musical. Cantaba en los aficionados y me surgieron ir a ese programa; trabajaba de cajero y gerente en un restaurant de mi tío Javier Hernández, ganando 800 pesos al mes y sólo tenía dos trajecitos. "Al ir a ese programa de TV 4, en Guadalajara, le di las gracias a mi tío y pensé y que me pagarían mínimo mil pesos cada vez. Cuando cobré creí que hablaban de tres mil 500 o 350 pesos, ¡pero eran sólo 35! "De ahí empecé a ir a San Juan de Dios, donde correteaba los carros donde a ver quién quería una serenata; me le pegaba a cualquier mariachi, y a los clientes les decía que si les gustaba cómo cantaba, me dieran una propina. Así trabajé dos años, pero como tenía mucha suerte y gustaba a la gente, los mariachis querían que repartiera lo que me daban por cantar, aunque a veces no me daban nada. "Después fui a trabajar a México y conocía al Mariachi Amanecer, de Pepe Mendoza, y luego me cambie al Aguilar, de José Luis Aguilar, con Felipe Arriaga. Ya casado, comencé a cantar en el Amanecer tapatío, donde estuve dos años, pero seguía trabajando por propinas en las mesas; Federico Méndez era el presentador y de vez en cuando me programaba para el escenario. Me anunciaba el ‘Perro’ Bermúdez, papá, a través de la XEX, que llegaba hasta Guadalajara, y mi mamá y mi ‘vieja’ me escuchaban en la radio"

"Si no fuera porque sufrí tanto, no disfrutaría lo que tengo"

¿Sufriste muchas humillaciones al principio?

"De hecho hasta me ‘rajé’ cuando iba a nacer Vicente, y me regresé a Jalisco, pues se me serraron las puertas; trabajaba en el Amanecer Tapatío con doña Chuy, a quien no le caía bien, aunque siempre declaré lo contrario. Felipe Arriaga me quería mucho y, un día que me querían correr, les dijo que él mandaba en su grupo, me di cuenta de el problema y me regresé a Guadalajara".

La mitad del dinero que ganaba era para su madre

"Cuando me corrieron del Amanecer le escribí a mi mamá y vendí una máquina que le había comprado a mi mujer, para mandarle dinero a mi madre, porque cuando me casé le dije a mi esposa: "si gano dos pesos, uno es para ti y otro es para mi madre".

"mi papá dijo que me regresara, que ya tenía como 60 vacas, aunque la verdad debía como 80, pues trabajaba a crédito; empecé a trabajar con él y me decía que tomara dinero para mantener a mi familia o comprar ropa, pero yo quería un sueldo fijo para mi "chivo". "Mi madre estaba muy enferma de cáncer y murió cuando nació Vicente; cuando falleció, mi papá se ‘destanteó’, quebró y se fue a Tijuana. Yo me quedé con mis dos hermanas, mi mujer y mi hijo Vicente, y viví de ‘arrimado’ con mis suegros. Por eso los quiero tanto y los tengo lo mejor posible.

"Empecé a cantar en El Sarape y creo que agarré cansado al dueño, después de tres meses de insistir. Me iba a trabajar en camión y, como no tenía para el taxi, me regresaba caminando en la madrugada. Duré cuatro meses haciendo tres variedades diario; ganaba 75 pesos diarios, que eran buen dinero, aunque así me las veía negras. Pero en ese entonces, ya me quería acabar el mundo".

Los charros también lloran: el dolor de perder a sus padres

En un escenario, Vicente puede dar la imagen del charro más tradicional que pueda existir. Pero como ser humano ha demostrado ser una persona muy sensible, justa y agradecida, que también ha llorado muchas veces.

¿Cuál es la anécdota más dolorosa de tu vida?

"Hay muchas. Por ejemplo, mi madre tenía cáncer y murió al año de que me casé (1963), hace 32 años, a la edad de 47; desde que yo trabajaba, todo lo que ganaba para ella, íntegro, y ella era la que me compraba ropa y zapatos. Hubo ocasiones en que me iba a dar serenata, después de dejarla en un sanatorio para que le dieran radiaciones.

"Tiempo después, yo trabajaba en el Teatro Blanquita en 1970 y salía de la parte de atrás cuando ‘Los laureles’, sin micrófono. Un domingo 24 de agosto, antes de salir a cantar, recibí una llamada: era una de mis hermanas, Cuca, quien me dijo: ‘nos quedamos solos; mi papá acaba de fallecer’".

¿No dejaste de cantar ese día?

"Me dieron ganas de hacer muchas cosas, pero mis padres me enseñaron que la responsabilidad es ante todo.

"Cuando colgué el teléfono, empezó la canción, entré al teatro y pegué un tremendo grito de desahogo y la gente se descontroló por ese grito y porque me iban chorreando las lágrimas.

"Diario hablaba mucho y ese día nada más me agaché y me limpié las lágrimas. Canté mis otros dos temas y me metí; como nunca, la gente empezó a pedir que saliera y el maestro de ceremonias dijo que la función debía continuar y que me disculparan, porque había fallecido mi padre.

"Como no había dejado de cantar, la gente se puso de pie para aplaudir; yo saqué de ‘un minuto de aplausos’, porque de esa manera sentí más cariño hacia mi padre y apoyo hacia mí. Vine a Guadalajara a sepultar a mi padre y cantando regresé a México tomé un taxi al teatro Blanquita y el taxista no sabía quien era yo, al prender su radio, comenzó a sonar "Mi viejo", con Pireo, y me dió una emoción terrible. Son anécdotas que aún me cuesta trabajo platicar, pero eso es lo que me ha hecho comprender a todo mundo y poder cantar. Vicente Fernández no tiene cimientos de concreto, sino de acero, pues me hice como las herraduras de los caballos: a base de los golpes de la vida".

En la última escena de la película Todo un hombre, su personaje dice a su sobrino: ‘los hombres no lloran’, mientras le escurre una lágrima. ¿Vicente Fernández ha llorado muchas veces o se reprime?

"Si, claro que he llorado como cualquier ser humano. Por ejemplo, al hacer esa escena y abrazar a ese niño, no lloré por la que era mi mujer en la película, sino porque me acordé de mi madre.

"De los sepelios de mis compañeros he ido al de Isabel Soto Lamarina, Federico Méndez y Lola Beltrán. En el de ella, me fui del rancho en la madrugada, tomé un avión en compañía de mi hijo Vicente, aunque lo confundieron con Alejandro. Llegamos a la capilla como a las 4 de la mañana y estaba casi sola. Le recé un rosario con los dedos, como pude, le lloré, le di un beso a través del cristal y, cuando empezó a amanecer, vi cámaras y grabadoras y le dije a mi hijo: ‘vámonos’, porque no me gusta que me pregunten: ¿Qué a perdido México? Yo contesto que perdí una amiga y lo demás no me importa; por eso fui a despedirla en el momento que nadie me interrumpiera o me retratara cuando me saliera una lágrima.

"Esos momentos son muy íntimos y uno no me tiene por qué llorar ante una cámara. Cuando murió Felipe Arriaga no pude ir, pues ese día cantaba en el Madison Square Garden y envié a mi familia; tampoco fui cuando murió David Reinoso, pues estaba de gira".

Lo corrieron de la que es su compañía desde hace 28 años

"Me llegaron a correr de mi compañía y de otras; no era como ahora que dicen: ‘vamos a hacer un artista’ y de un día a otro crean un monstruo.

"Mientras estuve en México, nadie me ‘peló’ y hasta me sacaron de la CBS; una vez esperaba a Rafael Carrión, quien me dio una tarjeta para que fuera a verlo y el jefe de ingenieros no me dejó pasar.

"En eso llegó el Mariachi Vargas y me dijeron que me metiera con ellos, cargando uno de los estuches y ni así me dejó entrar el señor. Eso nunca se me olvidó. Pasó el tiempo y un día que estaba grabando, hace 10 años, cuando ya era Don Vicente, ese señor entró a la cabina y yo grité: ‘¡Corte, que se salga ese viejo de la cachucha o no sigo grabando!’.

Se bajó la cachuchita y se salió ‘mosqueado’. Después le expliqué a Federico Méndez lo que me había hecho y cómo me había humillado".

A Chente le tocó también vivir la época de las caravanas por la República.

"Recuerdo las giras que hice con el señor Vallejo, en donde hacíamos tres actuaciones al día, el viejito nos decía: ‘Y no hacemos la cuarta, porque no nos alcanza el tiempo’. Fue donde más aprendí de esta carrera, porque ahí es donde se hacen los artistas.

"Una vez me preguntaron que porqué no iba a Japón, pero yo actúo vestido de charro, y no voy a ir así y cantando en Inglés nada más para que me entiendan. Yo represento una imagen y soy como una silla de montar: una artesanía; me siento orgulloso de ser mexicano y cuando estoy en otro país mi orgullo es portar el traje charro."

lloró a Javier Solís; a la semana le hablaron para grabar en CBS

Vicente no trató personalmente a Javier, pero lo vio en dos ocasiones, en el Teatro Blanquita. Cuando se fue "El Señor de Sombras", Vicente le lloró.

"Un 19 de abril de 1966, llegué a trabajar; me dormía con el radio prendido y, como a las cinco y media de la mañana, me enteré de que Javier Solís había fallecido. Lloré mucho; lo admiraba, aunque no lo conocía.

"Como a los ocho días de que falleció Javier, me habló don Felipe Valdés Leal, de CBS, para contratarme; pensaba que me estaban vacilando, porque había ido a todas las compañías y me mandaban a volar, pues decían que no ‘Registraba’ para grabar.

Raúl Velazco, lo apoyó mucho, pero cuando ya era alguien

"Cuando empecé, iba con Mario de Piedra y Rigoberto Pantoja y, aunque eran mis amigos, a veces no podían ayudarme.

Yo entré a Televisa, pero no porque me quisieran mucho o porque les cayera bien, sino porque las canciones ‘Tu camino y el mío’ y ‘Volver Volver’ se fueron para arriba; de ahí empecé a tener mucha amistad con Raúl Velazco, quien me apoyó mucho. Pepe Morris me dio el programa Noches Tapatías, Con Lucha Villa e Isabel Soto Lamarina; después tuve el programa Homenaje, con Lola Beltrán, donde cantábamos y hacíamos entrevistas a personajes, ya sea de literatura, escultores, deportistas... de todo.

Entrevisté a Rubén Olivares, al Santo y mucha gente famosa; me documentaba antes de hacer el programa y me desenvolvía bien, porque tengo facilidad para hablar con la gente".

Las Infaltables comparaciones con Pedro Infante

"Al principio, me comparaban con Pedro Infante y Jorge Negrete y para mí era un Halago y lo sigue siendo; pero a mucha gente le digo que Pedro Infante, Javier Solís y Jorge Negrete juntos, no tuvieron las satisfacciones que yo he tenido en vida.

"Primero, porque tengo una familia muy bonita, una buena relación con mi esposa, mis hijos y mis nietos y económicamente, porque me supe manejar mejor que ellos. He tenido la fortuna de compartir con mucha familia, hermanas, concuños y suegros, parte de lo que me han dado mi carrera y el público. "Cuando me paro en la entrada del rancho y veo al fondo, no lo puedo creer; pienso qué injusta fue la vida con Pedro, Javier y Jorge, pues Dios ha sido mucho más benévolo conmigo que con ellos".

VICENTE LOS IMITABA Y, A VECES. INTENCIONALMENTE
"Cuando uno comienza su carrera, no tiene un estilo propio y tiende a imitar a alguien. A veces cantaba como Juan Mendoza, a veces como Miguel Aceves Mejía, David Záizar, Pedro Infante, Lucho Gatica, el ‘Charro’ Avitia o Bienvenido Granda.

"Comencé a tomar el estilo cuando ya grababa discos y entonces empecé a ‘imitar’ a Vicente Fernández. Cuando pude viajar a Estados Unidos me asocié con una persona a la que quiero mucho, Arnulfo ‘El gordo’ Delgado; trabaja en el Million Dolar, armaba el elenco, y pensaba que debía llevar a artistas como Bienvenido Granda, Los bribones, María Luisa Landín y gente que admiraba. Son tantas anécdotas y recuerdos, que no acabaría de contarlos nunca...".

Su más grande trofeo: La Plaza México
¿Por qué tu actuación en la Plaza México es tu más grande trofeo?

"Porque fue un reto muy grande. Tenía mucho tiempo de no cantar en el Distrito Federal , debido a la reventa. No quiero ser artículo de lujo y por eso quise que las autoridades me prestaran la Plaza México para cantar sin cobrar.

"Raúl Velazco me dijo que Televisa me apoyaba, pero hubo ciertos problemas con la empresa que manejaba Alejandro Garza; primero me canceló, pues venía Menudo; después por Julio Iglesias y, otra vez, por José Luis Rodríguez ‘El puma’, aunque aclaro que no tengo nada en contra de ninguno.

"Hubo presiones y Raúl y yo tuvimos un choque de sentimientos; sentí que no era justo lo que pasaba. En la conferencia, me preguntaron por qué iba a cantar después de Julio y los demás y que si estaba seguro de llenar. Contesté que quien iba a llenar era mi público, porque soy el cantante más malo, pero al que más quiere mi pueblo. Y dije que si no llenaba la plaza, me retiraba.

Hay una foto con la Virgen de Guadalupe y se me ven dos lágrimas caer por la emoción. Canté un 15 de Septiembre y no había dejado de llover desde el primer día del mes; amaneció lloviendo y, cuando llegué, no había más que un cuarto de plaza.

De pronto, mi secretario me dijo que se había llenado la plaza. Gustavo Alvite me anunció y, se quitó la lluvia; canté dos horas y al terminar ‘Volver volver’ comenzó a llover. Yo había pedido cinco escenarios y por eso la gente pudo ver bien.

De todas mis actuaciones, esa fue la más emotiva, pues el público me demostró lo mucho que me quería: aun con lluvia y frío entraron más de 54 mil personas. Creo que tengo el récord y no sé porqué no está en el libro de récords Guiness.

"Alguien me dijo: ‘La plaza más grande del mundo se quedó a tus pies’. Por eso es mi más grande trofeo; porque el único que ha llenado la Plaza México se llama Vicente Fernández"

Vicente, el padre, el abuelo
(Él se define como enérgico, pero comprensivo. Sus hijos dicen que era estricto, pero razonable.)

Detrás de todo un hombre no solo hay una gran mujer, sino, como en caso de Vicente, una gran familia. Su esposa, María del Refugio Abarca Villaseñor, con quien se casó el 27 de diciembre de 1963 en Guadalajara, ha sido eso: su refugio. Doña Cuca, como le dicen cariñosamente, procreó con Chente a "los tres potrillos": Vicente, de 31 años; Gerardo, de 29, y Alejandro, de 25.

¿Cómo es Vicente Fernández en el papel de padre de familia?

"Me considero un padre que la lleva bien en los momentos que debo y soy un poco fuerte cuando tengo que llamar la atención. Cuando mis hijos estaban solteros, les decía que para tener una novia se puede tener a cualquier hora y que podían ir al cine en las tardes, pero que debían regresar a las nueve y media de la noche. El día que se casó Alejandro, tiré el reloj que tenía en mi recámara y dije que de ahí en adelante podían llegar a la hora que quisieran a su casa".

Da la impresión de que eres un padre demasiado estricto y regañón...

"Desde que me acuerde, nunca les he pegado a mis hijos, aunque les llamo la atención algunas veces. Los únicos que chocamos en caracteres somos Alejandro y yo, porque somos igualitos.

"Gerardo y Vicente, a veces me hacen enojar y les llamo la atención pero no como para enojarnos, sino para corregir. Si me calificara como padre, me consideraría un padre que me preocupo mucho por mis hijos, por su porvenir, aunque no sé si eso sea bueno o malo. Quizá soy muy posesivo, pero es por el mismo amor que les tengo".

a sus hijos les ha dado mucho, pero también les exige

"Yo no estudié pero mis hijos están muy preparados, a Alejandro le faltaban 2 semestres de arquitectura; Gerardo terminó la secundaria y Vicente dejó los estudios, ya casi para terminar de Contador Público. Siempre me preocupó su futuro y fui muy rígido con ellos, y me da pendiente que viajen solos en carretera. Soy como una gallina que sobreprotejo a mi familia".

"Cuando mis ojos se casaron, cada quien hizo su vida, y no pueden decir que soy un suegro metiche; por ejemplo, cuando mucho he ido 3 veces a la casa de Alejandro, y a la de Vicente, que vive aquí mismo, en el rancho, habré ido unas 10 veces desde que se casó, y a la de Gerardo como unas 5 veces, aunque ellos vienen seguido a la casa".

¿Qué es mejor, ser padre o abuelo?

"Soy más abuelo que padre, porque, desgraciadamente, cuando mis ojos estaban chiquitos, yo tenía que trabajar muy duro, para darles primero de comer y después todo lo demás. Cuando Alejandro nació, como que me trajo más suerte: fue cuando hice mi primera película".

"No sé cómo le haría, pero a mis ojos los traje desde chiquitos con chamarras tejanas, que mandaba a hacer con mi sastre, y los traíamos bien arregladitos; era mucho más sacrifico en esa época comprarles una chamarra, que ahora regalarles un carro. Ahora estoy disfrutando con mis nietos lo que no disfruté con mis hijos".

¿qué opinan los hijos de vicente?

Vicente Fernández Abarca
(31 años de edad. Su esposa: Sisi Penichet. Sus hijos: Sisi Paola (6 años), Fernanda (5 años), Vicente (2 años y medio) y Ramón (3 meses).

¿Cómo es tu padre en la visión de público e hijo?

"He crecido desde que mi papá comenzó su carrera y he visto cómo ha evolucionado. Es la persona más dedicada que puede haber, un hombre que se fija sus metas y las logra en cualquier actividad que haga.

"Cómo cantante, sé que el público lo ha apoyado en su carrera desde que comenzó y nos ha demostrado su cariño hacia nosotros y no tenemos con qué pagar, primero a Dios y luego al público.

"Como padre, estoy seguro de que si me dejaran escoger, y aún con todos los errores que pudiera tener, lo volvería a escoger mil veces".

¿Qué canciones de tu papá son tus favoritas?

"Después de escoger la trayectoria de mi papá desde el principio, puedo decir que a cada disco le pone el mismo cariño. Cada vez se trata de mejorar el más reciente disco y, en su momento, cada canción tiene un sentido y por eso nos gustan todas".

¿No es riesgoso crecer teniendo todo servido en "charola de plata"?

"Todo lo que recibimos, primero es por mi papá y mamá, que nos han apoyado en todo, pero llevamos la gran responsabilidad de que mi papá hizo una trayectoria y tenemos que cuidar todo lo que ha cosechado con tanto esfuerzo".

¿Tienes mucha responsabilidad al frente del rancho?

"Desde que me acuerdo, tenemos 15 años en el rancho y estamos acostumbrados a esta vida. Me sería pesado encerrarme en una oficina o en un negocio que me gustara , pero aquí estoy al aire libre, con la naturaleza y conviviendo con la gente y cada quien tiene una responsabilidad".

¿Cuánta gente trabaja en el rancho?

"Hay muchos eventuales, hay jardineros y gente que atiende al ganado t los caballos, y lo mismo puede haber 10 empleados hoy, que 15 el día de mañana. Mi papá ha tratado de corresponder y ayudar a la gente que trabaja con nosotros, para compartir un poco lo que recibe".

Gerardo Fernández Abarca
(29 años de edad. Esposa: Alba Abarca. Hijos: Albita (6 años) y Gerardo (3 años).

¿Cómo es Vicente Fernández, el padre?

"Todo mundo dice: ‘Mi papá el lo máximo’ y, en el caso de nosotros, no tengo cómo describirlo, porque se pasa de padre".

¿Es muy enojón o estricto?

"Lo normal. No le gusta regañar, sino dar consejos".

-Mucha gente puede pensar que tu papá no convivió mucho con ustedes cuando eran niños, por estar trabajando. ¿Es cierto eso?

"En ese entonces, teníamos una edad en la que estar lejos de él no dolía tanto como más grande.

Gracias a Dios, ahora ya tenemos todo el tiempo para estar con el".

También se puede pensar que tu papá todo se los regala, aún de grandes...

"Hay mucha gente que piensa eso y hasta dicen que hasta con una canción de él se pagan muchas cosas; yo me pongo a ver a los artistas que batallan para conseguir una serenata y pienso en todo lo que tuvo que luchar mi papá para tener lo que tenemos".

¿Cómo se dividen la participación de ustedes tres en la familia?

"Alejandro no tiene obligaciones en el rancho, estuvo estudiando y, cuando dejó de hacerlo fue porque se iba a dedicar a cantar; Vicente se encarga del rancho y yo tengo la tienda y también le ayudo a mi papá en el rancho".

¿Cómo describes a Vicente Fernández, el artista?

"Cada vez que lo veo actuar me doy cuanta de que es alguien que se entrega al ciento por ciento y no se conforma y eso es lo que más le a valido en su carrera. A mi me gustan las primeras canciones que grabó, porque son con las que he crecido. Gerardo también ayuda en las labores del rancho y pronto estará a cargo de la oficina de contrataciones para fechas de Vicente y Alejandro.

ALEJANDRO FERNÁNDEZ ABARCA.
(25 años de edad. Esposa: América. Hijo: Alejandro (tres años)

Alejandro, ¿qué opinas de Vicente Fernández, como padre, manager y hombre?

"Como padre no hay dos, porque nuestra relación ha sido muy bonita y sincera, abierta y siempre nos tuvo toda la confianza; se preocupó demasiado porque hubiera esa sinceridad y comunicación entre mis hermanos y mi papá. Le teníamos mucho respeto, siempre con su aspecto recio, muy rudo, pero conforme crecimos y empezamos a conocerlo, descubrimos que no era tanto, sino una persona sumamente bondadosa, de carácter muy explosivo, pero en cinco minutos se le quita. Cuando uno conoce más a mi papá, se da cuenta de que debajo de esa armadura hay un hombre sincero".

Cuando eras niño, ¿había correctivos severos?

"Que yo recuerde, mi papá nunca nos pegó, aunque a veces los regaños que nos daba eran peores que si nos hubiera pegado. Mi padre fue muy estricto y teníamos que cumplir las reglas de la casa".

¿Cuáles eran esas reglas? "No le gustaba que llegáramos tarde y mucho menos oliendo a vino. Buscó que no nos faltáramos al respeto entre nosotros y se preocupaba cuando teníamos algún conflicto; eso fue lo que nos unió más y ahora Vicente, Gerardo y yo nos llevamos de maravilla. Nuestros roces eran los comunes entre los niños, porque ahora de grandes nos hemos tenido problemas y somos muy unidos ".

¿Qué tipos de consejos te daba tu padre?

"De chicos, como que éramos muy celosos y huraños, escogíamos muy bien a nuestras amistades; siempre nos costaba trabajo aclimatarnos a otras personas, primero las observábamos y analizábamos, para establecer una amistad. Como que te creas un trauma de que toda persona que se acerca lo hace por interés.

Mi papá también analizaba muy bien a las amistades que teníamos y, de hecho, nuestros amigos de la infancia siguen siendo los de siempre".

¿Llegaste a reprochar alguna vez la ausencia de tu papá?

"Mi mamá era el papá y la mamá a la vez, ella era muy estricta. A veces, quizá llegué a reprochar a mi papá y, desagraciadamente, ahora lo entiendo perfectamente, pues estoy en el papel de padre y me dedico a la misma carrera que él.

"Creo que mi papá le daba cierto miedo que nos ‘desviáramos’ desde chicos; como él no estaba mucho tiempo en casa, le daba miedo que nos desubicáramos, al no sentir tanto su presencia. Hasta eso, no fue así, tal vez de los tres hermanos yo sea el más vaguito y travieso, porque mis hermanos no toman ni fuman; de repente, yo me tomo una copa y desde los 12 o 13 años me enseñé a fumar, aunque he tratado de dejar el cigarro y el ejercicio también me ha hecho dejar de fumar".

SU RANCHO ES SU REFUGIO Y SU MUNDO.
El rancho "Los tres potrillos" está ubicado aproximadamente en el Kilómetro 20 de la carretera a Guadalajara -Chapala. Tiene unas 200 hectáreas de extensión, cuenta con dos enormes casas -la de Vicente padre y la de Vicente hijo-, un lienzo charro, un lago, una capilla, criadero de caballos, establo y otras construcciones menores, como la tienda a la entrada del rancho y un canal de riego que rodea el rancho.

La familia Fernández vive ahí desde hace 14 años y las casas fueron diseñadas por el arquitecto Mario Limberópulos, con idea y sugerencias del propio Vicente.

Los animales que hay en el rancho son cerca de cien yeguas y 80 caballos miniatura que cría Vicente como hobbie, además de 18 yeguas grandes que son de Vicente, aunque algunas se las ha regalado a sus hijos y nietos.

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