EL
VALLENATO
Por Daniel Samper Pizano
Hace un siglo ya florecía en diversos lugares el canto vallenato.
Como sabemos, resulta inútil e imposible atribuirle una sola cuna.
La extensión de la gaita por toda la Provincia había abierto
ya las puertas a la incorporación del acordeón en el conjunto
instrumental vallenato. Incorporación que, como es obvio, no se
produjo simultáneamente en todos los puntos, sino de manera paulatina.
El proceso pudo tomar hasta tres o cuatro decenios,
pues el acordeón empezó solitario su carrera por la comarca.
El propio Emiliano Zuleta Baquero recordaba en entrevista con Tomás
Darío Gutiérrez que «antesuno tocaba solo, sin caja
ni guacharaca». Zuleta Baquero, nacido en 1912 en la zona central,
aludía a las postrimerías de los años 20; para
entonces ya hacía décadas que el acordeón, como
sucedáneo de la gaita o carrizo, se acompañaba de caja
y guacharacaen otros lugares de la Provincia.
El matrimonio entre los tres instrumentos fue un efecto
social y popular. Esto es, se produjo en reuniones de gente llana: parrandas,
cumbiambas, fiestas y merengues, que no eran sólo un ritmo sino
un tipo de jolgorio. Francisco «Pacho» Rada, autor de «El
caballo Liberal», recuerda que, ya por los años 30, «en
cada cantina tenían un acordeón, una caja y una guacharaca
para que tocaran los acordeoneros».
El vallenato surgió de abajo y tardó
más de medio siglo en adquirir rango social. Era, como lo sostenía
Ursula Iguarán, una música perniciosa y popular.
Las colitas
Uno de los
escenarios donde empezó a codearse el vallenato con la música
que escuchaba y bailaba la burguesía -valses, mazurcas, canciones
napolitanas- fue el de las colitas. Era este el nombre que recibían
las «colas» o finales de fiesta de la clase adinerada: bodas,
bautizos, cumpleaños, festejos religiosos... Durante el sarao,
mientras los señores se divertían con la música
europea que interpretaba una precaria orquesta provinciana, los trabajadores
pasaban la fiesta en la cocina y los galpones a punta de acordeón,
guacharaca y caja. Despachada la orquesta, los de atrás eran
invitados a pasar adelante, y patrones y vaqueros se sentaban a tomar
y cantar juntos.
Se ha discutido
acerca del papel que cumplieron las colitas en esta historia. Algunos
dicen que estos remates de fiesta fueron el pabellón de maternidad
del vallenato, pues combinaron ritmos europeos y nativos: entre ambos
dieron a luz los aires vallenatos. «Las colitas son el ancestro
directo del vallenato moderno», afirma López Michelsen.
Pero parece más
acertado pensar que las colitas no ayudaron a formar el género,
sino a divulgarlo. Para empezar, esta clase de fiestas improvisadas
no se conocieron en toda la región, sino tan sólo en la
zona del Valle de Upar. En El Paso no hubo colitas. En muchos lugares
del río tampoco. Y, por otra parte, los historiadores indican
que las colitas surgieron a comienzos del siglo XX, cuando ya el vallenato
había empezado a coger ritmo con el trío del instrumental
clásico.
Piquerias
En
cambio, piquerias y retos sí constituyeron desde el principio
uno de los más efectivos moldes de creación, propagación
y desarrollo del vallenato. La leyenda de Francisco el Hombre habla
de su desafío con el diablo, a quien únicamente logra
derrotar cuando le canta el Credo al revés. Los grandes acordeoneros
viajaban durante días para acudir a piquerias concertadas de
antemano o a través de recados, como lo atestigua «La gota
fría»:
Acordáte
Moralitos de que aquel día
que estuviste en Urumita
y no quisiste hacer parada.
El Moralitos del
paseo es Lorenzo Morales, entrañable acordeonero y compositor,
a quien no se le ha dado oportunidad equitativa de defenderse de la
andanada de Emiliano. Pero lo cierto es que él también
tiene un guante que lanzarle a quien lo ha apaleado en medio planeta,
como lo demuestra en«Rumores»:
Yo no sé
lo que le pasa a Emiliano,
yo no sé lo que le pasa a Zuleta,
y ese miedo que me tiene
de mandarme la respuesta.
Otras veces el
mano a mano surgía espontáneo, como fruto de las circunstancias
del momento, tal cual le ocurrió albelicoso Emiliano con su propio
hermano medio, el acordeonero Toño Salas:
Una tarde en Villanueva
se quiso
Toño lucir conmigo.
Y acaba advirtiéndole
en «El gallo viejo» que no le recomienda «andar en
piquerias con el viejo Mile».
También
Luis Enrique Martínez, apodado 'El pollo vallenato', era hombre
de duelos, como lo proclama altanero en el merengue «El gallo
jabao». Allí anuncia que a nadie le tiene miedo y que está
bien armado para el combate:
Toco los pitos
bonito;
toco los bajos
sabroso;
soy un gallo
peligroso
con la espuela
y con el pico.
La historia del
vallenato registra piquerias legendarias, como las de Francisco Moscote
Guerra (el verdadero Francisco el Hombre) y Abraham Maestre; el mismo
Abraham Maestre y Cristóbal Lúquez; Víctor Silva
y Octavio Mendoza; Emiliano Zuleta y Chico Bolaños; Samuelito
Martínez y Germán Serna; Samuelito y Náfer Durán
(«larga y fea -según Samuelito-, donde hubo hasta privados
y heridos»); Eusebio Ayala y Luis Pitre (miembro de una respetada
dinastía de músicos);Octavio Mendoza y Eusebio Ayala;
Eusebio Ayala y el Mocho Mon, un 15 de mayo en Rincón Hondo.
Aunque se mantiene
como apartado del Festival Vallenato, la piqueria completa con cantos
compuestos ex profeso y versos improvisados en el duelo- es cosa del
pasado. «La gota fría» data de 1938, y de la misma
época es el reclamo de Moralitos: hablamos de historia antigua.
De vez en cuando se presenta algún mano a mano de acordeones,
pero estos enfrentamientos sólo atienden a su capacidad como
intérpretes.
Las parrandas
Dice «Los
dos amigos», un paseo de Alejo Durán:
Cuando yo llego
a San Juan
hago mi parranda
buena...
Cuando quiero
parrandear,
gran amigo
es Mane Sierra.
La parranda acabó
por transformarse en la ocasión social para cantar y escuchar
vallenatos. Se fue despojando de los bailes de la cumbiamba, de los
coros y palmas de la tamborera y del bochinche de los merengues --en
el sentido de juergas--, hasta quedar convertida en lo que sigue siendo:
una reunión que gira en torno a la música para oír.
La parranda ha
desarrollado sus propios protocolos. En ella se presta atención
primordial al que toca y al que canta, por lo cual están mal
vistas las conversaciones y charlas marginales; en la parranda no se
baila; no hay horarios, y a lo largo del tiempo de duración,
que puede ser de varios días, se come en forma continua de preferencia
chivo y queso salado- y se bebe en forma abundante de preferencia whisky;
ningún asiento puede dar la espalda a otro; y no se permiten
más instrumentos que los tres tradicionales, o, cuando más,
se hace la concesión ocasional a una guitarra. Hasta Alfredo
Gutiérrez, un acordeonero tremendistacapaz de meterle fagot o
trombón a un merengue, se pone serio y toca dentro de los preceptos
tradicionales cuando acude a una parranda en toda regla.
No es necesario,
eso sí, quitarse el sombrero. Alejo Durán y 'Colacho'
Mendoza nunca se lo quitaron. Y se bebe, pero no es obligatorio hacerlo.
Dagoberto López, un compadre de Leandro Díaz, no tomaba
trago en las parrandas, según lo cuenta el autor en el merengue
«La parrandita». Durán tampoco lo hacía. Su
idea de las parranda es la que consigna en «Los dos amigos»:
«Con Lizardo la paso mejor:/ él pasa tomando, yo toco acordeón».
Una parranda de
verdá-verdá no se limita a escuchar cantos. Las circunstancias
reales y las anécdotas que inspiraron algunos de los cantos también
forman parte de la fiesta. El propio Rafael Escalona, dios mayor de
la crónica y las narraciones de episodios y costumbres, afirma
que «muchas veces la historia del canto es mejor que el canto».
No es menos cierto que muchos cantos adquieren una tercera dimensión
cuando se conoce su historia, sus símbolos, sus claves internas.
No es lo mismo escuchar «El gavilán cebao» con la
idea de que se trata del cuento de un ave rapaz, que oírlo a
sabiendas de que es el relato metafórico de las aventuras eróticas
de un cura. Mejor aún si uno sabe quién era el cura. El
acordeonero, el cantante o algunos de los parranderos suelen aportar
información sobre el caso. Todo esto surge en la parranda pero,
por supuesto, permanece oculto en discos, rumbas de casetao conciertos
de estadio.
Con sus peculiares
normas de cortesía, cultivadas silenciosamente por el pueblo
que las inventó, las parrandas fueron el principal medio de comunicación
del vallenato hasta la llegada del disco, la radio, la fiesta, la tarima,
la caseta, la televisión y el concierto. A diferencia de las
colitas, las parrandas no han desaparecido: se conservan intactas en
muchos lugares de la Provincia. Ellas siguen representando el legítimo
medio ambiente social del vallenato, su perfecto micro-clima.
Las migraciones
La música
vallenata empezó a darse a conocer por fuera de su geografía
durante los años 20 y 30, época dorada de la Zona Bananera
del departamento del Magdalena, al sur de Santa Marta.
Los trabajadores
acudían a prestar su brazo a la United Fruit desde todos los
rincones del país, y aún desde otros lugares del Caribe.
Allí llegaron los negros jamaiquinos o Jamaican, más negros
-por más puros que los de la Provincia. Esto los hizo figurar,
a los ojos del pueblo, en una categoría especial: los «negros
yumecas», que es como Emiliano llama a Lorenzo Morales. La abigarrada
mezcla de trabajadores permitió que los cantos de los oriundos
de la Provincia encontraran oídos dispuestos a escucharlos y
repetirlos más tarde en otros puntos del mapa.
Uno de los focos
de esta música en la Zona Bananera fueron las eufemísticamente
llamadas «academias de baile». Estos locales, que en realidad
cumplían una función de desahogo sexual, hicieron eco
a cierta música pícante que surgió como ambientadora
de funciones, pero también a no pocos merengues y sones que recorrían
la región.
La segunda ola
migratoria atrajo a los cosecheros del interior a las puertas mismas
de Valledupar. Fue cuando decayó el banano y surgió el
algodón como cultivo redentor. Quedaba de esta manera conectada
con inmigrantes del interior del país una región que durante
años permaneció prácticamente aislada. Los trabajadores
que llegaban para las temporadas de recogida regresaban a sus comarcas
natales, y llevaban consigo algunos ahorros y costumbres de la Provincia.
Entre otras, por supuesto, su música.
Hubo un tercer
movimiento migratorio, de índole elitista, reducido en sus proporciones
pero importante en su influencia, que abrió las puertas de los
altos salones de Bogotá a la música vallenata. Ocurrió
durante los años 50, cuando un grupo de jóvenes vallenatos
pertenecientes a familias ricas y rancias -Molina, Villazón,
Castro, Murgas- viajó a realizar estudios universitarios en la
capital. Allí conocieron a condiscípulos de la alta sociedad
bogotana -Lozano, Herrera, Rivas, Santamaría- que se fascinaron
con los cantos de su región que entonaban los vallenatos en las
reuniones cachacas.
Víctor Soto,
que más tarde se marcharía con su acordeón a Nueva
York, formó con el cantante Pedro García , el guitarrista
Otoniel Miranda y otros compañeros el conjunto «Los universitarios»,
que cantaba vallenatos por la capitalina Radio Santafé.
Historia del Acordeón
en el folclor Vallenato
Del Akordion Tornillo
e' Máquina al acordeón 5 Letras
( Por Alberto "Beto"
Murgas para la revista del XXIX Festival Vallenato )
El acordeón
es un instrumento de viento, portátil, de música popular,
compuesto por un sistema de lengüetas metálicas, puestas
en vibración por un fuelle insuflador de aire, que se acciona
entre los brazos y dos teclados: uno para la melodía (mano derecha)y
otro para los acordes fundamentales, acordes de séptima y baja
(mano izquierda).
Fue inventado en
Alemania en el año 1829 por el austríaco Kiril Damian
y perfeccionado por el francés Buffet. Tuvo mucha acogida en
los países del centro de Europa, especialmente en Francia e Italia
a mediados del mismo siglo, este último país fue el que
más lo comercializó.
Inicialmente fue
considerado el compañero inseparable de marinos y campesinos
del viejo mundo. Este instrumento asoma al Valle de Upar en las últimas
dos décadas del siglo XIX. En los primeros
veinte años
del presente siglo fueron promocionados y comercializados dos tipos
de acordeones: el germánico (Tornillo e'Máquina) que tiene
dos teclas de bajo cuchara y una o dos filas de botones al lado derecho,
y el tipo italiano o vienés (el Espejito) con cuatro botones
de bajo y una o dos filas de botones al lado derecho. Del año
1936 en adelante comienzan a llegar los Morunos, Guacamayos, Club tercero
y sus congéneres. Al promediar los años cincuenta aparece
el G C F y A D G y en los sesenta comienza a reinar el Cinco Letras
con suséquito de técnicos de acordeones que han obtenido
de la musicalidad de éstas, variables maravillosas.
Llegó sin
ningún propósito, pero hay un dicho popular que dice:
"Al que le van a darle guardan", así de sencillo, encontró
una estructura musical formada durante muchos siglos producto de la
trietnicidad, y su asentamiento le permitió liderar la unidad
musical de los tres continentes y convertirse en el instrumento alma
y vida de un pueblo. Fue acogida con afecto. Ayudaron para que reemplazara
al carrizo, gaita, o flauta, como se le denominara a este aerófono
compañero de la caja y la guacharaca en otros tiempos, los siguientes
juglares: José León Carrillo, Luis Pitre, Sebastián
Guerra, Rosendo Romero Villarreal, Efraín Hernández, Santander
Martínez, Pedro Nolasco, Andrés Montufar y Francisco El
Hombre, entre otros. A cada uno como le fue llegando lo fue cogiendo,
le fue sacando y lo fue tocando.
Las siguientes
marcas han sido las más conocidas en la región: Regal,
Coches, Paola Soprani, Delicias, Rigoletto, Honner (la reina del vallenato),
y las últimas: la marca Saltarelle fabricado en Francia, trae
micrófonos incorporados, luce en distintos colores y es comercializado
en Colombia por Antonio Rivas, un chocoano que reside en París;
la criolla Sincelejana que inicialmente se conoció como Bar Pos
pero que ahora se denomina Ruffi elaborados por Rufino Barrios, y la
más reciente, la italiana Gabbanelli de visos relucientes y tonalidades
armonizadas por cambios, fue adquirido por Emilianito Zuleta Díaz,
talentoso acordeonero de nuestro folclor.
Muchas denominaciones
son producto del ingenio de sus intérpretes, según el
motivo que representan, la similitud con otro elemento y hasta la subjetiva
comparación. Los calificativos más
comunes son: El
Tornillo E'Máquina, El Espejito, El Marca Venao, El Guacamayo,
El Moruno, Acordeón de Cuchara, Acordeón de Tembladera,
Acordeón de Aumento, Tu Ten Khamen, Barrilito, Acordeón
de Caballete, Acordeón de Trompito, Club Tercero, Club Segundo,
Acordeón de Cambio, Acordeón de Palanquita, Los Melodiones,
Simila y El Colibrí.
Además tenemos
los comercialmente conocidos donde se ejecuta la música vallenata
de hoy que nos indican con sus letras el contenido de su musicalidad
en notas, así: G C F (Sol Do Fa), A D G (La Re Sol), Cinco Letras
o B Es As (Si bemol, Mi bemol, La bemol) y otras.
Hoy tres casos
especiales que vale la pena resaltar por la importancia de sus dueños.
Lorenzo Morales,
por los años 1942 a 1943, época en que ya gustaba, tenía
fama y los demás le tenían rabiecita, como él lo
manifiesta. Luego de pasar una noche amarga en el barrio La Garita donde
las Rojas y en el Cañaguate porque los acordeoneros de las cumbiambas
y merengues no quisieron prestarle el instrumento, entre ellos Alberto
Pertuz, resolvió amanecer a palo seco en la plaza con los Galindo
y los Nieves a esperar las siete de la mañana para ir a la tienda
"La Nueva Paciencia", de don Jacob Lúquez, a comprar
uno que sus amigos le habían ofrecido. Lo solicitaron y por dos
oportunidades el dependiente le trajo de los de un teclado aunque no
le asustaron porque eran de los mismos que había usado, entonces
el propietario le dijo: "Te voy a sacar uno que si te va a gustar,
vale veintisiete pesos". Trajo un Moruno de dos teclados y ocho
bajos, color negro amas blancas, madera reluciente - "se podía
uno afeitar - era una lindura, era un lujo, al verlo yo lo puse "Blanca
Noguera" distinguida dama de Valledupar, de belleza sin igual y
esposa de Santander Araújo, mi gran amigo, así como lo
era Virgilio Baute, el doctor Molina y su esposa Mercedes".
Emiliano Zuleta
Baquero tuvo conocimiento del acordeón de Moralito, los jagüeros
amigos de Zuleta se reunieron, le propusieron a Pablito López
(de los primeros Pablos) le vendiera el acordeón que era de segunda,
se cerró el negocio, también era de dos teclados y tuvo
un valor de veinte pesos. Ya Emilianito tenía la rasquiiiita
con Morales y para estar en la tónica bautizósu nuevo
instrumento como "La Morena".
Morales tiene un
acordeón que llaman "Blanca Noguera"
y yo también
tengo el mío que se Ilama "La Morena
Fue con este acordeón
que se acompañó el Viejo Mile para hacer la inmortal obra
"La gota fría". El dinástico Juancito López,
en La Paz, poseyó un acordeón que le puso "El tigre
de la montaña", porque tenía unos bajos roncos y
profundos como el rugido de este felino. El Tornillo E' Máquina,
por ser uno de los primeros acordeones que llegaron a nuestra tierra,
merece hacerle su descripción.
Es un acordeón
diatónico de tipo germánico con dos teclas de bajo cuchara
y una o dos filas de botones en el lado atiplado, con teclado abierto
o cerrado equipado con dos, tres o cuatro válvulas o pistones
que algunos dicen eran las parecidas al tornillo de máquina,
otros opinan que era que traían unos tornillos por donde desarmarlos
muy parecidos al anteriormente mencionado- cuando todas las válvulas
están hundidas, naturalmente, la dulzaina no suena. En el modelo
con dos válvulas, con una levantada, un tono de la dulzaina suena.
Con la segunda válvula levantada, otro tono de la dulzaina opera
tornándose ligeramente como una variante no lo suficientemente
discordante pero adecuada para proveer un efecto trémulo y placentero.
En el modelo con tres válvulas la tercera opera un tono de ladulzaina
afinando un octavo más bajo que el tono operado por la válvula
número uno, y en el modelo de cuatro, la cuarta opera otro tono
de la dulzaina afinando un octavo más alto que el tono operado
por la válvula número uno. En el argot de los técnicos
nuestros esto quiere decir que se cambia de sonido natural a sonido
tapado, armonizado y transportado grueso. La cerradura está en
la mitad del acordeón. Como punto de apoyo trajo una trenza de
cuero afianzada en el centro del diapasón que le llaman manigueta.
ANATOMIA
La
estructura de las diferentes partes de un acordeón está
conformada así: el diapasón que también se conoce
como caballete o peaña, dos cajas de resonancia forradas con
nácar, un fuelle, ochenta esquineros, dos teclados o mecanismos,
treinta y un botones melodiosos, doce bajos armoniosos, cuarenta y tres
resortes, cuarenta y tres tapas de teclas, tres correas de apoyo, dos
correas pera cerradura, un guarda polvo o parrilla, un bota viento,
dos dulzainas o violinas conformadas por cinco peinillas en el lado
derecho y en estas ciento ochenta y seis lengüetas metálicas
o pitos y noventa y tres planchas de melodías o notas, y en el
lado izquierdo dos peinillas y en estas setenta y dos lengüetas
y treinta y seis planchas de armonías o bajos, finalmente, las
badanas en sus respectivos pitos y dos marcos de madera adheridos al
fuelle.
PROYECCION
Hemos recorrido
gran parte del universo, tenemos reconocimiento en el mismo y poseemos
títulos nobiliarios con el acordeón.
En el año
1982 los hermanos Zuleta deslumbraron al Rey de Suecia cuando fueron
invitados por García Márquez a recibir el premio Nobel
de Literatura, Israel Romero se coronó campeón mundial
del acordeón en 1988 en E.E.U U., lo mismo hizo Alfredo Gutiérrez
después en la cuna de este instrumento- Alemania - y en Valledupar,
por el hecho de demostrar ser el mejor en su interpretación,
hasta ahora somos súbditos de veinticuatro Reyes y un Rey de
Reyes.
La intimidad afectiva
del músico por su acordeón ha sido demostrada y puesta
al descubierto con hermosas melodías.
Este pedazo de
acordeón donde tengo el alma mía también tengo
mi corazón y parte de mi alegría Por si acaso yo me muero
les voy a pedí un favor me llevan al cementerio este pedazo de
acordeón.
Otro aspecto importante
para destacar es lo siguiente. A raíz del bloqueo comercial generado
como consecuencia de la segunda Guerra Mundial, este instrumento desapareció
por mucho tiempo. Se crea la necesidad de arreglar los acordeones en
mejor estado con los pitos de los más viejos, los cuales finalmente
también se agotan y es cuando aparece el ingenio del arreglador
hoy conocido como técnico de acordeones echando manos a los cachos
del ganado, a los relojes de cuerda, a las Láminas de acero,
entre otros materiales, para hacer los pitos o lengüetas.
Se destacan a través
de la historia de este folclor como técnicos de acordeones los
siguientes: El Ciego Buenaventura Rodríguez, Pedro Alfonso Rodríguez
y Escolástico Romero, de Villanueva;
Ambrosio Molina,
de Fonseca; Carlitos Noriega, de La Paz; Pedro Mendoza y Emiliano Mendoza,
de Caracolí - Sabana Manuela; Ismael Rudas (padre) de Caracolicito;
Ovidio Granados (padre e hijo), EudesGranados, Ildemaro Bolaño
(padre) y Miguel Ahumada de Valledupar; Anastasio Molina, Rufino Barrios
en Sincelejo; Alcides Moreno en La Gloria; Ramón Vargas de San
Jacinto; Jorge Rojas en Bogotá, y Lucho Campillo en Nueva York
(E.U.A:), entre otros.
EL VALLENATO
Descripción y origen
Trabajo realizado
por Luis Alberto Del Castillo C.
-Introducción
Los aires vallenato
-La puya El merengue
-El son
-El paseo
-Evolución de la música vallenata a través de la
historia
Introducción
Una de las tantas
maravillas de Colombia es su diversidad en muchos aspectos, entre ellos
la cultural. Cuando un extranjero viene a nuestro país se sorprende
de la diferencia que hay entre las gentes de la Costa y las de Bogotá,
entre los paisas y los vallunos, entre los llaneros y los negros del
Pacífico, etc. Y la diferencia se da no sólo entre las
diferentes regiones de nuestro país sino en ellas misma también.
Mucha gente del interior cree que un costeño de Barranquilla
es lo mismo que uno de Valledupar o que un guajiro tiene las mismas
costumbre que un monteriano. La diferencia cultural es tal que a veces
parecería que una ciudad no encajara culturalmente en la región
geográfica donde se encuentra ya que a unos cuantos kilómetros
se encuentra otra con aspectos totalmente distintos a los de sus vecinos.
La música colombiana no es la excepción a esta diversidad.
Cuando entramos a Colombia por el puerto de Cartagena nos vemos invadidos
de música tropical como la Salsa y la tradicionalísima
y popular Champeta. Si subimos un poco hacia el Norte cogiendo hacia
Barranquilla, encontramos además cumbiambas, tamboras y merengues
entre otras. Llegando a Santa Marta ya empezamos a sentir un poco la
música vallenata y ésta se hace cada vez más imponente
a medida que nos dirigimos al norte hasta llegar a Riohacha, capital
del departamento de la Guajira.
De ahí para abajo, encontramos a Valledupar donde la palabra
"Vallenato" es el único sinónimo de música
y en donde parecería que el acordeón, la caja y la guacharaca
fueran los únicos instrumentos existentes en el mundo. Al seguir
nuestro recorrido llegamos a Bucaramanga y de ahí en adelante
nos adentramos a lo que denominamos el interior del país, zona
de Bambucos, Guabinas, Carrileras y si nos salimos un poco hacia los
Llanos Orientales encontramos el Joropo el cual compartimos con el hermano
país de Venezuela. Muchos dicen que la música folclórica
colombiana es una música en vía de extinción ya
que ya no se escuchan como antes esos bambucos que le Llegaban al alma
a nuestros abuelos. Las emisoras radiales de ahora sólo difunden
música "gringa" y en las emisoras latinas predominan
los tecno-merengues, las tecno-salsas aunque de vez en cuando escuchemos
por ahí grupos colombianos, pero interpretando ritmos que no
son propios de nuestro país. Me atrevería a decir que
la única música totalmente nuestra que actualmente se
escucha continuamente en las emisoras y sitios públicos es el
vallenata. Ninguna otra clase musical colombiana ha soportado el estar
al mismo tiempo bajo las fuerzas de la comercialización y ser
digno representante del auténtico folclor colombiano.
La prueba está en el éxito mundial que tuvo el cantante
Carlos Vives interpretando los clásicos de la Provincia. ¿Qué
otra clase de música colombiana se había bailado, escuchado
y vendido tanto en las discotecas de España y Estado Unidos?
De la música más escuchada en la , actualidad a nivel
mundial hay alguna otra que podamos decir que es fiel representante
del folclor de un país o una región? Es aquí cuando
encontramos que la música vallenata es un fenómeno no
sólo a nivel doméstico sino internacionalmente ya que
son muy poquitos los ritmos a nivel mundial capaces de soportar dos
fenómenos totalmente opuestos: la comercialización y la
fiel representación de un folclor determinado. Por otra parte,
encontramos que la trilogía vallenata, es decir los tres instrumentos
típicos de un conjunto vallenato , es la imagen del mestizaje
del cual los colombianos somos producto. La unión del acordeón,
representante de la influencia europea, la guacharaca como instrumento
típico de nuestro aborígenes y la caja de descendencia
africana, describe perfectamente nuestra mestizaje ante el resto del
mundo. Así mismo, las letras vallenatas son una mezcla de las
décimas españolas, los gritos africanos representados
en coro y lamentos indígenas. Encontramos pues una música
puramente colombiana, fiel representante de nuestra cultura y con un
éxito a nivel internacional que ningún otro tipo de música
suramericana ha podido alcanzar. Sin embargo, a pesar de todos estos
argumentos, para muchos colombianos el vallenato no deja de ser una
música de y para costeños y sin ninguna importancia folclórica
a nivel nacional. Inclusive, para muchos costeños el vallenato
les es indiferente. Allá, la juventud sobretodo, prefiere muchas
veces escuchar el último éxito en los Estados Unidos y
no entender su letra, que escuchar una historia bajo el ritmo vallenato,
con la cual muchos se podrían identificar.
Mucha gente desconoce la manera como el vallenato representa al pueblo
colombiano y piensan que no tienen ningún ligamen con esta música.
La gran mayoría de los colombianos son extremadamente patrióticos
pero se olvidan que el vallenato es una de esas cosas que representan
nuestro país. A veces la única forma de que un compatriota
se acuerde de lo que significa esta música, es escuchándola
fuera de su país. Ahí si dice que se siente orgulloso
de ser colombiano. "Ese éxito es un vallenato! Es colombiano!".
Pero aquí, ¿cuándo escuchamos decir eso? Esta es
la razón por la cual hemos decidido trabajar sobre la música
vallenata. Ella merece un reconocimiento mucho mayor de el que ha tenido
hasta ahora. Sobre ella no se han escrito más de diez libros
y los trabajos académicos investigativos son muy poquitos. Colombia,
más que la propia música vallenata, necesita que conozcamos
mas a cerca de esta música. Necesita que nos concienticemos de
su importancia y de la ayuda que necesita para una difusión masiva,
pero al mismo tiempo sana, para alejarla de todos aquellos factores
que presionan a su deformación. Tenemos que recordar que ante
todo somos colombianos y como tales, tenemos que conocer y defenderlo
nuestro y las cosas buenas que nos representan ante el mundo, y ¿Qué
música más nuestra que la vallenata?
Los aires
vallenatos
Muchos
colombianos, sobre todo los del interior, creen que todo lo que se toca
con acordeón es vallenato. En otros casos, creen que cuando el
acordeón, la caja y la guacharaca se juntan ya están interpretando
una canción vallenata. Este concepto es tan erróneo como
decir que cuando se juntan una guitarra eléctrica, una batería
y un bajo eléctrico ya tenemos una canción rock. Sería
lo mismo si dijéramos que de la unión de unas trompetas
y unos timbales sale obligatoriamente una salsa. La música vallenata
como cualquier otro género musical, no se define solamente por
su composición instrumental sino también por la forma
como son ejecutados sus instrumentos, y aveces hasta la melodía
debe tener unos parámetros definidos. Hay melodías y combinaciones
que no encajan en el contexto vallenato y por lo tanto nunca podrán
pertenecer a este género. Otro aspecto igualmente desconocido
por la gran mayoría de los colombianos es la variedad rítmica
de la música vallenata. La gran mayoría creen que el ritmo
vallenato es sólo uno Y esto no es así. Como lo veremos
más adelante el vallenato es la representación resumida
de una gran cantidad de ritmos costeños y caribeños interpretados
por nuestros antepasados. Pero era tal la cantidad de ritmos existentes
que hubiese sido imposible reducir toda esa cantidad a un sólo
ritmo.
Es por esto que en la actualidad el género vallenato está
dividido para algunos en 4 aires o ritmos y para otros en 5. El aire
polémico en este caso es el de la tambora ya que muchos dicen
que ella más que pertenecer al grupo de los aires vallenatos
ha sido interpretado por los conjuntos vallenato, pero sus raíces
provienen de la zona de Bolívar e igualmente es ejecutado con
otros instrumentos autóctonos tales como la propia tambora, el
carrizo y la gaita. Los que defienden la inclusión de la tambora
entre los aires vallenatos argumentan que ésta ha sido interpretada
por la trifonía actual desde hace mucho tiempo, casi que desde
llegó el acordeón a América y su aceptación
no se ha limitado a una sola región de la Costa Atlántica
sino que más bien ha sido generalizada.
La puya, el merengue,
el son y el paseo son los otros cuatro aires de los cuales nadie discute
su pertenencia a los géneros vallenatos. A continuación
explicaremos y describiremos cada uno de estos ritmos así como
su origen con el fin de comprender el porqué de los aires actuales.
La Puya
Empezamos
con este aire porque se dice que fue el primer de los aires actuales.
Es decir, fue el primer ritmo que el acordeón, la caja y la guacharaca
interpretaron juntos. Cuando el acordeón llegó a Colombia,
a mediados del siglo XIX, los indios de la Sierra Nevada de Santa Marta
imitaban el canto de algunos pájaros con gaitas aborígenes
en un ritmo rápido. Este ritmo se bailaba "en hileras, llevando
cada persona las dos manos abiertas y paralelas a la altura del pecho,
con los dedos apuntando hacia adelante y simulando que se puyaba repetidamente
a quien danzaba adelante siguiendo el ritmo de la ejecución".
De ahí el nombre de puya. La diferencia de esa puya con la actual
es que esa era sólo ritmo y melodía en cambio en la actual
hay letra y canto.
Su relación se comprobó gracias a un trabajo investigativo
hecho por el historiador Tomás Darío Gutiérrez
quien constató con la ayuda del músico Rafael Fernández
Padilla que los parámetros rítmicos y melódicos
de la puya aborigen son los mismo que los de la puya actual. Esta conclusión
se da después de haber escuchado una gaita vallenata auténtica,
las cuales ya no se encuentran sino en la propia Sierra Nevada. El patrón
melódico de la puya interpretada es el siguiente: "hay dos
copases en una cuadratura de compás de seis por ocho; alteración
por armadura de clave; fa sostenido, lo que indica que la melodía
está escrita en la tonalidad del sol mayor. El primer compás
está compuesto en su relación de tiempo por seis semicorchea,
una corchea y una negra. Las seis semicorcheas dan el efecto del ritmo
del pájaro. Patrón rítmico y armónico: "hay
dos compases compuestos cada uno por dos gruppettos de corcheas; como
cada corchea vale medio tiempo encontramos tres tiempos en cada compás"
El músico Rafael Fernández Padilla concluye entonces que
la puya interpretada por la gaita vallenata es la misma interpretada
por los actuales conjuntos vallenatos.
La Única diferencia es " el despliegue del virtuosismo desde
el punto de vista melódico, que los acordeonistas utilizan en
lo que llaman improvisación". Esto se debe a que el carrizo
o gaita es limitado desde el punto de vista de la extensión sonora
comparado con el acordeón. En la puya vallenata el canto es un
aporte negroide. Cuando los indios bajaban de la Sierra se encontraban
con los negros quienes acompañaban sus cantos solamente con tamboras.
Con el pasar del tiempo, la puya aborigen y los cantos negroides se
fueron fusionando para formar la actual puya vallenata. A la llegada
del acordeón, este ritmo era el más popular y por lo tanto
fue el primero al que el acordeón se adaptó debido a la
limitación sonora del carrizo. Debemos recalcar que debido a
que al principio la puya era una imitación de cantos de animales
por parte de los indígenas, la gran mayoría de las puyas
vallenatas, a comienzos del siglo, hacían referencias a los animales,
y fue después de la primera mitad del siglo que ellas tuvieron
temas substancialmente distintos.
Actualmente, la puya vallenata es la menos popular de los aires vallenatos.
Como dice Egidio Cuadrado en uno de sus trabajos discográficos
con Carlos Vives , "la puya es muy poco grabada dizque porque no
se vende." Esto es comprensible ya que es un ritmo muy complejo;
es demasiado rápido par ser comercializado y sus letras tampoco
se prestan para ello. De todos modos aunque ya no se escucha, la puya
es miembro indiscutible de los aires vallenatos y un buen acordeonero,
cajero o guacharaquero debe saber interpretarla, de lo contrario sería
un músico vallenato incompleto.
El Merengue
Este
es aire más polémico en lo que a orígenes se refiere.
Muchos folclorólogos afirman que el actual merengue vallenato
no es sino una adaptación del merengue proveniente de República
Dominicana. Estas personas se basan en la similitud rítmica de
estos dos géneros y en el uso de la misma palabra para designar
estos dos ritmos. Precisamente esta similitud rítmica puede ser
de gran ayuda a la hora de diferenciar el merengue de los demás
ritmos o aires vallenatos. Entre los opositores de dicha teoría
se encuentra el historiador Tomás Darío Gutiérrez
quien textualmente afirma: "la historia es clara en afirmar que
casi la totalidad de los primeros diez gobernadores de Santa Marta,
por sólo hablar de los primeros diez, se dedicaron como forma
aberrante de enriquecerse a enviar indios de esta gobernación
para ser vendidos como esclavos en las Antillas, en donde la población
aborigen había desaparecido por completo durante los primeros
años de la conquista; de esta manera, chimilas, taironas, arhuacos
y guajiros en número incalculable fueron trasladados como mercancía
durante los siglos XVI y XVII a las mencionadas islas. Debe entenderse
que así como los negros traídos a América como
esclavos aportaron su cultura, los indios llevados desde la gobernación
de Santa Marta hicieron lo propio en las Antillas, un fenómeno
contrario no se ha conocido jamás. Por otra parte, notemos que
los primeros negros que llegaron al nuevo continente a gran escala lo
hicieron por el norte de Sur América, antes que llegaran a las
Antillas, sucediendo lo mismo con el aporte de sus culturas. Es por
esto que es ilógico afirmar que en Valle de Upar no hubo música
hasta que ésta no llegó de las Antillas.
En cuanto en el
origen de la palabra merengue podemos basarnos en los siguiente: a principios
de la conquista, unos de los tantos grupos negroides traídos
al Valle de Upar y en general al Caribe fue el de los muserengues. Esta
era una cultura muy rica musicalmente hablando, y su aporte en los actuales
ritmos caribeños es indiscutible. Para abreviar "los cantos
de los muserengues" se llegó al vocablo merengue al designar
el género musical de mayor diseminación y popularidad
en el valle de Upar". La posible fase evolutiva del vocablo africano
es la siguiente: muserengue,murengue y merengue.
Musicalmente hablando
"el merengue vallenato tradicional tiene una cuadratura - de compás
de seis por ocho, un compás derivado ya que los compases originales
son el de cuatro tiempos, el de tres y el de dos; desde este punto de
vista dice el maestro Rafael Fernández Padilla- el merengue vallenato
es el aire más complejo y a la vez el más original entre
los cuatro tradicionales".
Hablando de su
localización en el tiempo y en el espacio es importante anotar
que a diferencia de los demás ritmos cuyos orígenes estuvieron
en determinadas subregiones del Valle de Upar, el merengue tiene sus
raíces en todas y cada una de estas subregiones; desde Riohacha
hasta los pueblos a orillas del Rió Magdalena, lo que hace al
merengue el único aire que desde el origen perteneció
y caracterizó a todas la zonas por igual. De todas maneras, si
bien hubo merengues en cada una de estas subregiones, éste no
fue el mismo en todas ellas. En algunas regiones "merengue era
jolgorio amenizado con tamboras y carrizos, en otros era sólo
una determinada música obtenida con base en esta mima organología,
y según algunas reminiscencias, existió también
el merengue como especie de cantares claramente definidos".
Al igual que la
puya el merengue fue de los primeros ritmos en ser tocados con acordeón
e igualmente su auge se dio en los primeros años del presente
siglo. Sus mayores exponentes fueron Chico Bolaños, Octavio Mendoza
y Chico Sarmiento. En lo que a las letras se refiere son muy pocas las
veces en que éstas son románticas; la misma naturaleza
del ritmo se presta muy poco para ello. La gran mayoría de los
merengues describen situaciones vividas por el compositor o simplemente
son dedicados a un amigo. Los merengues de ahora no tienen temas específicos,
casi siempre son compuestos para el jolgorio del pueblo. En el aspecto
comercial el merengue, junto con el paseo es el que más se graba
y se vende, aunque en los últimos trabajos discográficos,
en promedio por cada cuatro paseos hay un merengue.
El Son
Desafortunadamente
al igual que la puya este aire ya casi no se escucha. Son muy poquitos
los trabajos discográficos actuales, por no decir ninguno, que
tienen en su repertorio un son vallenato. Este es el ritmo más
lento de todos, la ejecución de los bajos vallenatos en el acordeón
cobra suprema importancia a tal punto que a veces se escuchan más
los bajos que los pitos. Esta ejecución es tan compleja que se
dice que el acordeonero tiene que llevar dos ejecuciones al mismo tiempo,
la de los bajos y la de los pitos. Algunos dicen que el son vallenato
proviene del son cubano, pero si nos ponemos a analizar los patrones
rítmicos de cada uno veremos que no hay ninguna relación
entre los dos. El son vallenato es confundido con el paseo en el ritmo
de los dos es muy parecida. Inclusive cuando la palabra paseo no existía,
este mismo ritmo se denominaba son. Hubo una época entonces en
que el son y el paseo eran la misma cosa.
La diferencia se vino a ver después de que el acordeón
remplazara a la guitarra en su interpretación. Así como
el carrizo o gaita fueron los primeros instrumentos autóctono
en la puya y el merengue, para el caso del son y el paseo, la guitarra
española fue la que jugó un papel fundamental. Cuando
los españoles llegaron a América trajeron consigo sus
décimas y otros estilos que son los antecesores del son y que
eran acompañados con guitarras. ésta se le sumó
el tambor africano el cual más tarde se convertiría en
la caja vallenata, y la guacharaca indígena. Cuando el acordeón
llegó, la ejecución más notoria e individualizada
de los bajos fue la que marcó la diferencia entre el son y el
paseo. El son vallenato a diferencia del merengue y la puya, no estuvo
presente en todas las subregiones del Valle de Upar. En un principio
sólo se conoció en las zonas de Valledupar y en los pueblos
a orilla del río Magdalena, zonas en las cuales la influencia
europea era mayor, lo que justifica la teoría según la
cual jugó el papel de las gaitas en el son.
Los más
destacables intérpretes de sones vallenatos fueron: Pacho Rada,
Alejandro Durán, Juan Polo Valencia, Lorenzo Morales y Chico
Bolaños.
La época
en la cual se compusieron la gran mayoría de los sones va desde
1920 hasta 1950.
El Paseo
Musicalmente
hablando "el paseo vallenato tiene una cuadratura de compás
de cuatro tiempos, compás partido, compasillo y es fuertemente
sincopado." Para su descripción es especialmente útil
el concepto del folclorólogo costeño Manuel Zapata Olivella:
'Los sucesos políticos,
religiosos, amorosos, laborales, todos caben en estas narraciones musicalizadas
que se' publican' en las parrandas como se publicara un periódico
y que vuelan de boca en boca de los cantadores populares, historiando
de tal modo la vida emotiva de las contingencias alegres o tristes que
llenan la existencia de los provincianos. Hermano del 'payador' pampero,
del joropo de los Llanos, del raspado homérico, este cantador
de paseos y merengues, compositor espontáneo que en la mayor
parte de los casos no sabe escribir música ni leerla, deja en
sus improvisaciones, a veces de desconcertante inspiración la
historia lugareña que pasa por tradición oral de una generación
a otra."
Este es el paseo,
narraciones musicales capaces hasta de erizarle la piel al provinciano
que se identifica con él.
El paseo deriva
su nombre del hecho de danzar como si se paseara lo que es igual a andar
al ritmo de la música, característica que se da a plenitud
en la danza del paseo vallenato. Este aire fue de los últimos
en ser interpretados por los instrumentos al mismo tiempo. Si bien la
palabra paseo es relativamente nueva, tendrá máximo 60
años, el propio aire se venía interpretando desde mucho
antes pero con el nombre de son. Como vimos en el capítulo correspondiente
al son vallenato, en un principio el son y el paseo eran la misma cosa.
Su división se dio cuando estos empezaron a ser interpretados
con el acordeón ya que el acordeonero utilizaba los bajos más
en uno que con otro, y la ejecución de los pitos adqurió
un ritmo menor en el caso del son. Vemos pues que el paseo vallenato
en cuestión de rapidez del ritmo ocupa un lugar medio entre los
aires vallenatos. Es más lento que la puya y el merengue pero
es más rápido que el son. Sin embargo la misma velocidad
del paseo puede variar; ahí es cuando hablamos del paseo rápido
y el paseo lento. El rápido es algo difícil de distinguir
del merengue, pero escuchando atentamente la ejecución de la
caja se puede notar la diferencia.
Evolución
del Vallenato a través de la historia
Hace
poco salió al mercado una selección de los mejores 100
vallenatos según el periodista Bogotano Daniel Samper Pizano,
celebrando los 100 primeros años de música vallenata.
Como hemos visto, la música vallenata tiene mucho más
de 100 años, lo que tiene más o menos esta edad, es la
incorporación del acordeón a la organologia vallenata.
La patente del
acordeón la tiene el suizo Kivil Damian, quien en el momento
de su invención en 1829 se encontraba radicado en Alemania; es
por esto que se dice que el acordeón es alemán. Debieron
pasar por lo menos 20 años antes de que se comercializara, y
alguien de pura casualidad lo trajera ala Costa Norte de Colombia. Algunos
dicen que este instrumento llegó por Riohacha, otros dicen que
por Santa Marta, no se sabe, incluso es posible que haya penetrado por
Venezuela y al no haber encontrado ninguna clase de música a
la cual se pudiera adaptar, llegó a Colombia donde fue fácil
su adaptación a los ritmos y melodías aborígenes.
Calculamos entonces que el acordeón se debió empezar a
interpretar masivamente por lo menos 40 a 50 años después
de su invención, o sea aproximadamente en los años 80
del siglo IXX . Como lo confirman los testimonios de antiguos acordeoneros
tales como Lorenzo Morales, el acordeón se tocaba solo en un
principio, no tenían acompañamiento de ningún otro
instrumento. Los vaqueros de aquella época, en sus largas jornadas
de trabajo acompañaban sus cantos con el acordeón, y como
iban montados a caballo era muy difícil llevar otro instrumento
consigo. lógicamente, que esto es después de la llegada
del acordeón. Antes, ellos cantaban solos, no solamente para
distraerse, sino también para guiar el ganado. Se dice que estos
cantos, los cantos de vaquería, son los antecesores del actual
canto vallenato. Antes de que el acordeón acompañara los
cantos de vaquería, lo único que se interpretaba con este
instrumento eran los aires europeos que él trajo consigo tales
como valses y fox-trot. Con el pasar del tiempo se fueron uniendo entonces
los tres instrumentos pasa conformar la trifonía que conocemos
actualmente.
Ese era el vallenato
a comienzos de siglo XX, la expresión de la gente pobre en sus
quehaceres cotidianos. Por eso también se dice que el vallenato
nació en la pobreza. Al mismo tiempo la gente rica amenizaba
sus fiestas con instrumentos foráneos, entre ellos el acordeón.
Se dice que después determinadas las fiestas los patrones 'remataban'
sus fiestas junto con la servidumbre lo qué denominaron la colitas.
Estas colitas se interpretaban con el acordeón, un bombo y un
redoblante. Puede ser ésta entonces, una de las raíces
de la actual parranda vallenata. A mediados de siglo XX, ya cuando el
vallenato es aceptado indistintamente por todas las clases sociales
es cuando empieza a penetrar en el resto del país.
Si bien antes el
acordeonero era el mismo compositor y cantante, ya para esta época
los papeles se empiezan a repartir. Empieza a surgir el papel del cantante
solista, quedando el acordeonero en un segundo plano.
Por esta misma
época es cuando llega el disco a Colombia y empieza la etapa
de la comercialización del vallenato. Así mismo, surge
el compositor vallenato como una figura independiente del acordeonero
y cantante a tal punto que hoy en día son pocos los compositores
que al mismo tiempo son acordeoneros o cantantes. Más bien, los
acordeoneros se están volviendo compositores, fenómeno
contrario al de principios de siglo. Aquí es cuando empiezan
las amenazas para la música del Valle de Upar. Antes los vallenatos
se tocaban sólo para amenizar las fiestas en las casa convirtiéndolas
en lo que ahora llamamos parranda vallenata, igualmente para que un
serenatero le demostrara su amor a la mujer que le gustaba, o para definir,
compitiendo con otro acordeonero, quién era el mejor. Esos eran
las principales causas de la música vallenata. Hoy en día
los vallenatos se componen y se graban con un sólo fin: para
que se vendan. Y aunque las parrandas, las serenatas y los concursos
no han dejado de existir, estos eventos ya no son la razón por
las cuales nacen los vallenatos, o puede que lo sean para algunos, pero
hoy en día son muy pocos los compositores que no piensan en lo
que pueden ganar con cada una de sus canciones. Es por esto que, con
el afán de captar mayores mercados, hoy en día se le están
metiendo instrumentos totalmente extraños para esta clase de
música. Batería, sintetizadores, guitarras eléctricas
son los nuevos invasores del vallenato. Somos conscientes de que él,
como toda clase de música, debe evolucionar, pero es importante
que conservemos sus raíces como sus ritmos y letras, y estos
instrumentos así como muchas de las nuevas composiciones, las
están destruyendo. Dentro de poco no tendremos un vallenato acompañado
de batería, sino un rock tocado con acordeón, al que llamarán
vallenato. Nadie se acordará entonces de que el vallenato se
tocaba con una caja de descendencia africana y una guacharaca indígena.
Las guitarras, ]as baterías y los sintetizadores con sus sonidos
extraños ocuparán su lugar y ya no tendremos la representación
de nuestra cultura en el vallenato, sino la imagen de la influencia
de los ritmos modernos en lo que alguna vez habrá sido nuestra
música.
El Festival
de la Leyenda Vallenata
En
Abril de cada año, se celebra en la ciudad de Valledupar el Festival
de la Leyenda Vallenata. Este evento es sin lugar a dudas el más
representativo del folclor vallenato ya que en él participan
los mejores ejecutantes de los tres instrumentos básicos vallenatos,
y a demás, se dan cita los mejores compositores para competir
por el título de la mejor canción inédita.
A continuación,
encontrarán un fragmento del editorial de la revista de la XXIX
versión del Festival de la LeyendaVallenata, el cual da una idea
clara de lo que en realidad es este importante evento.
EL FESTIVAL
DE LALEYENDA VALLENATA
Por: Cecilia Monsalvo Riveira
Abril es
abrir un acordeón, sonaruna caja y rasgar una guacharaca. Es
cantar un paseo, una puya, un merengue y un son. Es alegrarse el corazón
de un pueblo que ama su folclor y donde sus compositores e intérpretes
son "ídolos". Ese es abril para los vallenatos: un
tiempo donde se vive y se vibra; donde el sol y la lluvia se complementan
para celebrar con regocijo una versión más del FESTIVAL
DE LA LEYENDA VALLENATA. La plaza Alfonso López vio por primera
vez este evento en 1968, cuando Consuelo Araújo Noguera presentó
al doctor Alfonso López Michelsen, Gobernador del Cesar y quien
tenía la inquietud de hacer conocer a Valledupar nacionalmente,
la idea de rescatar y darle realce a las tradicionales "Fiestas
del Milagro", espectáculo folclórico - religioso
que envuelve una leyenda de profundo arraigo costumbrista y que de tiempo
atrás se había venido celebrando año tras año
durante los días 29 y 30 de abril en honor de la patrona de esta
ciudad, Nuestra Señora la Virgen del Rosario. A dichas fiestas
se sumaban las riñas de gallo, las parrandas debajo de un palo
de mango y bailes elegantes en las importantes casas de vallenatos ilustres.
El doctor Pedro Castro Tres palacios, en su obra "Cultura Aborigen
e Independencia de la Ciudad de Valledupar", nos enseñó
la importancia de esta tradición que los vallenatos debíamos
conservar, y esto motivó a Consuelo para presentarle ese proyecto
al doctor López. En efecto, al Gobernador de entonces le gustó
y acogió la idea; además sugirió incluir dentro
de las festividades" del Milagro" algo que tuviera que ver
con la música vallenata, cuyos juglares, muchos desaparecidos,
habían escrito las más bellas páginas de nuestra
historia a punta de notas de acordeón. Se originó entonces,
como complemento de dichas fiestas, el primer Concurso de Acordeoneros
y el 30 de abril de ese año, Alejandro Durán, para orgullo
y gloria del folclor, se coronó como el primer Rey Vallenato,
en medio de la alegría de un pueblo, que, con pañuelos
blancos ratificó la magistral interpretación que hizo
de los cuatro ritmos, destacándose "Alicia Adorada"
y "Mi Pedazo de Acordeón". Rafael Escalona Martínez,
el más importante compositor vallenato, fue pilar fundamental
en este primer festival. Esta historia nos ha tocado vivirla y escribirla;
año tras año y éxito tras éxito la música
de nuestros acordeoneros, cajeros y guacharaqueros, el talento de nuestros
compositores y la inspiración de nuestros verseadores, han ido
traspasando las fronteras locales e internacionales para proclamar en
otras latitudes los triunfos de Alfredo Gutiérrez, el Binomio
de Oro, Jorge Oñate, Diomedes Díaz y últimamente
Carlos Vives y el Cocha Molina como testimonio.