PEDRO
FERNÁNDEZ
Nombre
completo: José Martín Cuevas
Cobos.
Lugar
y fecha de nacimiento: 28 de septiembre
de 1969 en Guadalajara, Jalisco.
Color
de piel: Moreno claro.
Color
de cabello: Castaño oscuro.
Color
de ojos: Castaños oscuros.
Hobby:
Vacacionar en el campo, salir con sus amigos.
Ídolo:
Vicente Fernández y Pedro Infante.
Partido
político: "No tengo ninguno".
Religión:
Católica.
Primer
beso: "En la película La
niña de la mochila azul se
lo día a María Rebeca".
Música
preferida: "La ranchera desde que era
niño y las baladas".
Fantasía
por realizar: "Ser el embajador de
la música mexicana en todo los países
del orbe".
Primera
presentación: "Vicente Fernández
me dio mi primera oportunidad en un palenque".
De
no ser estrella, ¿qué sería?:
"Me dedicaría a la vida en el
campo".
Discografía:
"La niña de la mochila azul"
que lo llevó a ser conocido internacionalmente
siendo apenas un niño. De adolescente
destacó con una balada que llevó
por título "Coqueta". En
la madurez de su carrera "Mi forma
de sentir" le dio su segundo aire como
cantante; "Vamos a platicar",
"Quién", "La mujer
que amas", "Los hombres no deben
llorar", "Deseos y delirios",
grabaciones que han reconfirmado su valía
como cantante.
Participaciones
como actor: En "La niña de la
mochila azul" hizo su debut como actor.
Su naturalidad lo llevó a hacer otras
cintas y aún telenovelas entre ellas:
"Juana Iris", "Baila conmigo",
"Alcanzar una estrella II", entre
otras.
El
fue uno de los pocos niños prodigio
que llegaron para quedarse en el gusto del
público. Su nombre artístico
nació de la fusión de dos
leyendas de la música popular: Pedro
por la gran admiración que siempre
le ha sentido al inolvidable Pedro Infante;
Fernández por su padrino, Vicente,
con quien recorrió de la mano España
cantando su éxito "La niña
de la mochila azul", canción
que le dio reconocimiento y le llenó
los bolsillos de dinero. El talento de Pedro
no se quedó plasmado en un sólo
disco sino que se desbordó hacia
el cine que también le otorgó
la confianza y galardones. Más tarde
se convertiría en el productor de
sus aventuras fílmicas sin dejar
del lado la canción que siempre le
cautivó.
Con
la llegada de la adolescencia, Pedro se
dejó arrullar en los brazos del amor.
Primero cayó atrapado en los ojos
dulzones de Lucero, con quien compartió
el escenario. El amor no trascendió
más que de un simple coqueteo que
no pasó a mayores. Después
sería Tatiana la encargada de moverle
el tapete, pero tampoco pasó nada.
Sus primeros amores los vivió fuera
del ambiente porque él siempre se
negó a mezclar su vida dentro de
su profesión y viceversa, su seguridad,
en ese aspecto, estaba a salvo porque a
nadie le daba tiempo de qué hablar
que no fuera de su carrera.
DE
ESTA AGUA NO VOY A BEBER.
Desde
aquellos años, Pedro se enamoró
perdidamente de su carrera. Frente a los
medios de comunicación aseguraba.
"Nunca me voy a casar". El matrimonio
no se diseñó para mí".
aseguraba. De esa manera se alejaba de las
posibles candidatas a atraparlo. Sí,
el cantante tenía sus novias que
no pertenecían al medio artístico
y siempre les hizo la aclaración
que antes que cualquier cosa, incluso del
amor, estaba su carrera. "El matrimonio
me daba pánico por las obligaciones
que se contraían", dice, pero
como el amor siempre llega sin avisar ni
pedir permiso. La idea de Pedro cambió
sin que a nadie se lo anunciara.
SE
CASÓ EN SECRETO.
La
primera en anunciar su boda en grandes desplegados
fue la esposa de Pedro. La mujer que había
sido reina de belleza de su estado recibió
premio por partida doble; se hizo conocida
y trabajó un tiempo como modelo,
pero también se llevo el corazón
de uno de los artistas que hasta ese momento
en unos de los incansables. "El amor
que sentía por Rebeca me ayudó
a replantear mi vida, no todo debía
ser trabajo. Mi unión la gocé
y no me arrepiento de haber dado ese paso
tan importante", confiesa. El no fue
como otros que esconden a su mujer y estado
civil. Cuando lo descubrieron hasta fotos
se dejó tomar con la que escogió
como su compañera.
LA
PATERNIDAD, OTRO CAMBIO
Pedro
disfrutó de su amor y de su relación.
La felicidad de la pareja inmediatamente
se vio reflejada en la llegada de sus hijas
al mundo. En total tienen tres. "Mis
hijas son la luz de mis ojos", cita.
En aquel tiempo, Pedro gozaba de popularidad,
pero su carrera artística cayo en
un bache que lo hizo estar un tanto más
alejado de los escenarios cantando, y buscó
en la actuación su refugio. Su carrera
la enfocó hacia las telenovelas.
La mayoría de éxito y así
compartió el gusto junto con su esposa
de ver crecer a sus retoños sin mayores
contratiempos.
LA
FAMA TODO LO ACABA
La
felicidad conyugal de Pedro se vio opacada
por su éxito en las grabaciones.
Cuando su carrera como cantante tomó
su segundo aire con "Mi forma de sentir"
su vida dio un cambio radical. "Mi
esposa debe ser una santa porque tolera
mis ausencias", decía justo
en el momento que las giras internacionales
y una agenda apretadísima de trabajo
empezaron a agobiar al cantante. En ese
momento su matrimonio se empezó a
tambalear porque Pedro se había vuelto
a subir al tren del trabajo imparable sin
pensar en que sus seres queridos también
lo necesitan. "Mi unión atravesó
por una crisis que afortunadamente logramos
salvar", comenta. El artista no sabe
ni cuánto tiempo más sea presa
de la fama, lo único que tiene claro
es que desea seguir gozando tanto cariño
del público como el de su familia.
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