MARCO
ANTONIO MUÑIZ
Impecable
vestido, risueño, afectuoso, Marco
Antonio Muñiz, el lujo de Máximo,
el embajador del romanticismo, me tiende
la mano sin dejar de verme directamente
a los ojos. Su mirada me envuelve invitadora
al diálogo, a la confidencia. Lo
imagino en medio de un gran escenario con
micrófono en mano cantándole
el amo, el deseo insatisfecho al anhelo
de besar tu boca y sentir tu piel. Veo a
las multitudes de pie ovacionándolo,
pidiéndole la otra y otra más...
no importa qué canción, la
elegida nos recordará a alguien,
nos remontará al recuerdo, a lo que
ya no volverá a la promesa de un
mañana.
"En
estos momentos -nos confiesa Marco Antonio-
estoy convencido de que me faltan muchas
cosas por hacer. Tengo una inquietud febril
de realizarme con nuevas experiencias. Soy
un enamorado de mi carrera, de la vida y
de mi familia. He conseguido todo por lo
que he luchado... y la garganta aún
me responde. Una de mis mayores ilusiones
es cantar en Japón y en otros lugares
de Europa que aún no he conquistado.
¿En Europa América Latina?...
sólo me falta Brasil".
Con
61 elepés a -el último todo
un homenaje a dos grandes compositores de
la música mexicana: Gonzalo Curiel
y Gabriel Ruiz- y una trayectoria artística
profesional de más de cuarenta años,
Marco Antonio Muñis ha logrado no
solo el respeto y el cariño del público
de habla hispana, sino también la
admiración auténtica de esos
miles que reconocen en su voz y en su talento
la calidad indiscutible que sólo
alcanzan los verdaderos artistas. Romántico
por excelencia, él ha sabido mantener
izada la bandera anímica de los países
latinos, aun en contra de las invasiones
de todo tipo de música en la que
pareciera que el romanticismo es una emoción
caduca y sin fuerza.
"Yo
surgí a la vida artística
en el momento en que el éxito de
rock and roll avasallaba a las multitudes;
fueron tiempos en que la canción
romántica parecía agonizar.
Siguieron varias décadas y logramos
sobrevivir. ¿Sabes por qué?
creo firmemente que en México la
música romántica nunca podrá
morir... Somos románticos de nacimiento,
de historia. En cada hogar mexicano hay
una guitarra, siempre hay alguien que la
toca o que canta como una costumbre familiar
más".
Con
su más reciente LP Marco Antonio
cumplió un viejo sueño: "Desde
que era niño, desde que aún
no pisaba un escenario ya me había
aprendido las canciones de mis paisanos
Gabriel Ruiz y Gonzalo Curiel, que entonces
eran grandes triunfadores de la X.E.W. Con
este disco pretendo rescatar las maravillosas
composiciones de estos inolvidables creadores,
temas con que algunas excepciones nadie
había vuelto a grabar".
A
unos meses de su lanzamiento este acetato
ha logrado ventas extraordinarias, porque
Marco Antonio Muñiz es una garantía
de calidad, de buen gusto, de presencia
escénica. Es muy sencillo comprender
el arrastre que tiene no sólo en
nuestro México sino en países
hermanos como Ecuador, Perú, Venezuela,
Santo Domingo, Puerto Rico, Chile, Argentina,
España, la Unión Americana...
Y una larga lista que hace muchos años
forma parte de la vida del cantante. ¿Qué
piensa del hecho de ser considerado el "Lujo
de México"? ¿Cómo
se siente en estos momentos que se ha convertido
en uno de los inolvidables de la canción
romántica?
"Siento
una profunda alegría. No me canso
de agradecer a Dios por tener el cariño
del público tantas y tantas muestras
de simpatía, de afecto. No hay nada
más gratificante que ver la cara
de una niña o la sonrisa de una mujer
cuando me piden un autógrafo, cuando
me saludan. Todo esto forma parte de mi
vida y por eso este año quiero dar
las gracias a todos los países que
me han aceptado, realizando una gira a nueve
continentes dure varios meses y en la que
a la vez de llevarla canción mexicana,
le dé a cada nación su propia
música personalmente interpretada".
El
"flaco", como le decían
a Marco Antonio en sus primeros años
dentro del ambiente del espectáculo,
empieza a recordar, nos cuenta sin reservas...
"Yo hice muchas cosas: fui "traedor",
si de esos de tráeme esto, tráeme
lo otro. Luego me convertí en arrancador
de aplausos, en comodín, en patiño.
Recuerdo con especial emoción que
el seis de enero de 1946 debuté en
el Teatro Casino de ciudad Juárez
y recibí la fabulosa cantidad de
15 pesos por mi actuación. Pero mi
primer motivo de gran satisfacción
fue en 1963, cuando encabecé la marquesina
del Teatro del Teatro Blanquita en un mano
a mano con Javier Solís. Desde entonces
no he dejado de trabajar ni de reconocer
que la vida me ha dado muchos privilegios".
EL
HOMBRE
Es fantástico dejar atrás
al artista, al profesional, y penetrar en
los recovoces del hombre, en esas cotidianidades
que acercan, rompen los mitos... "Déjame
contarte una cosa: todas las mañanas
cuando despierto no sé quien soy.
Me levanto, me quedo parado como poste,
y cucaracheo durante unos minutos que se
me hacen siglos. No sé por qué,
pero siempre me pasa lo mismo".
Aunque
no se encuentre cumpliendo algún
compromiso de trabajo, Marco Antonio Muñiz
se acuesta todos los días entre tres
y tres y media de la mañana. Se considera
un buen lector -"por el placer de leer,
no por presumir"-, practica natación
y mientras puede no se pierde una tarde
de toros, un partido de fútbol o
de béisbol. "Soy muy hogareño
y aunque no lo crean lloro de emoción
hasta con las telenovelas".
Ahondamos
más. Queremos saber cuáles
son los anhelos profundos de nuestro entrevistado,
cuáles sus miedos. Nos intriga averiguar
sobre sus más grandes alegrías
y sus peores defectos. Buscamos que se autodefina
y muy especialmente le preguntamos de su
familia y... sobre las mujeres:
"Mis
estados de ánimo no son determinantes,
pero en mi carácter predomina la
alegría. En algunas ocasiones, les
llamo la atención a mis hijos porque
toman la vida demasiado en serio y eso no
te conduce a nada. Me da miedo la muerte.
Temo al fracaso más que a los rateros.
Repudio las injusticias y los rencores.
Mi mayor defecto es no saber decir que no.
Me siento contento como soy, tal vez porque
no estoy gordo y porque la vida me ha dado
muchos privilegios. Quisiera llegar a ser
un viejito bien contento que acepta la realidad
y que es feliz.
"Mis
mayores alegrías provienen de mi
trabajo y de mi familia. Tengo nueve hijos
-siete hombres y dos mujeres-... !Y la gallina
echada¡ Tengo seis nietos y ¡Otra
vez la gallina echada! Sigo enamorado de
mis dos mujeres en otros términos,
porque de los amores tórridos me
sigo alimentando".
"La
verdad soy muy coqueto y en la cuestión
de mujeres soy como la humedad: voy entrando
poco a poquito, muy suavemente. Creo que
toda mujer tiene algo muy especial por dentro
y por fuera y yo... agarro parejo. Con las
mujeres soy como los talladores: como veo,
doy".
No
podemos despedirnos de Marco Antonio Muñiz
y dejar de hablar de la bohemia... "La
bohemia es una fiesta de espíritus
en otro idioma. Es vivir para alimentar
al propio espíritu con sensibilidad
y con capacidad para transmitirla; es recrearse
en todas las actividades estéticas,
saborear el arte. Nada sería más
maravilloso que rescatar la bohemia, percatarnos
de que existe el arte, intentar comulgar
con otros seres a nivel espiritual... ¡no
dejar de amar nunca!