JOSÉ
ALFREDO JIMÉNEZ
Don
Jesús Rodríguez de Híjar
era ya un estupendo violinista que aspiraba
a ser inteligente del famoso Mariachi Vargas
de Tecatitlán, el favorito del gran
José Alfredo Jiménez. Aunque,
como parte de otros grupos, Rodríguez
de Híjar había conocido a
"Feyo" diez años antes.
Y desde entonces se hicieron muy buenos
cuates.
"Fueron
20 años de convivencia y de anécdotas
con José Alfredo. Casi casi lo vi
morir. tuve la fortuna de haber compartido
con él, penas, alegrías y
escenarios. Siendo ya el director del Mariachi
Vargas, lo acompañé hasta
su último programa de televisión,
que fue "Siempre en Domingo",
y también en su última actuación
en el Teatro Blanquita, donde era idolatrado
por el público.
Sobre
los inicios de José Alfredo, el maestro
Rodríguez de Híjar recuerda
que Mariano Conde, siendo director artístico
de una compañía grabadora,
comentó un buen día con el
maestro Rubén Fuentes, durante una
grabación con Miguel Aceves Mejía
y Fernando Rosas, que "había
un loco que traía dos canciones con
la pretensión de que alguien se las
grabara". Sus títulos eran "Ella"
y "Yo". El caso es que le dieron
chance y el primero en grabar fue don Andrés
Huesca, entonces integrante del conjunto
Los Costeños. A José Alfredo
ni si quiera lo dejaron entrar al estudio.
Aunque luego, para sorpresa de ambos, sus
temas fueron los primeros grandes éxitos
de una fructífera carrera artística.
DE
VERAS, UN TIPAZO
"¡Ah, cómo recuerdo todo
lo que vivimos juntos durante las giras
con don Alfredo Vallejo, en sus famosas
caravanas!... Luego, pues también
en las fiestas, que eran todos los días...
¡Y en las temporadas en el Teatro
Blanquita!, que precisamente José
Alfredo hizo los mejores , junto con Cornelio
Reyna y Lucha Villa.
JUNTOS
COMPARTIERON FIESTAS, AVENTURAS Y MUCHAS
VIVENCIAS
"Feyo" era un cuatacho a todo
dar, porque sabía ayudar a todos
los que necesitaban. Era un tipo muy honesto,
¡y es mentira que haya plagiado canciones!,
pero tampoco permitía que nadie,
excepto su gran amigo y compadre Fernando
Soto Mantequilla, le metiera
mano a lo que escribía. "Recuerdo
muy bien cuando Rubén Fuentes le
comenzó a hacer los arreglos musicales
para sus canciones y se lo jaló para
la CBS.
"José
Alfredo escribía en cualquier lugar,
sobre cualquier papel que tuviera a la mano...
y fui testigo del nacimiento de muchas de
sus composiciones, como Te solté
la rienda, Que te vaya bien,
el rey y El último
trago, que hizo en los camerinos del
Blanquita.
"Una
noche me enseñó algo que en
ese preciso momento había comenzado
a escribir con el título de Te
solté la rienda, y para antes
de terminar la última función,
la canción estaba lista, aunque no
hallaba como cuadrar la última frase.
Por fin logró, y parecía niño
con zapatos nuevos. Tengo la satisfacción
de haber sido el primero al que le enseñó
la canción totalmente terminada,
escrita en un papel todo arrugado. Bueno,
ni siquiera Mantequilla le puso
peros a la letra. Entre 1958 y 1960, cuando
compuso la mayoría de sus canciones,
y estando yo de planta ya en el Mariachi
Vargas, me encargue de hacer sus arreglos",
nos comentó el maestro Jesús
Rodríguez de Híjar.
ROMANCES
Y SERENATAS
"José Alfredo era un hombre
muy enamorado, pero profundamente respetuoso
con las mujeres. No sé si El
Rey la compuso o no para Alicia Juárez,
pero la verdad es que por primera vez la
estrenó en una serenata que le llevó
a ella. Estaban enojados. recuerdo. Iban
también los Panchos, por allá,
en las calles de Nueva York. El caso es
que Alicia no se dignó ni siquiera
a abrir la ventana, y con la ayuda del Güero
Gis, también inspirado compositor,
se puso allí mismo a escribir, sentado
a la orilla de la banqueta, una canción
que tituló "Basura".
"Feyo
estuvo casado también con la actriz
Mary Medel, con quien vivió en la
colonia Lindavista, junto con sus dos hijos.
"Eso
que ni qué. José Alfredo fue
un amigo de muy buena ley; creo que todos
los que tuvimos algo que ver en su vida
artística, quienes lo conocimos,.
aprendimos a quererlo mucho. El con nadie
se metía. Fue un hombre dedicado
íntegramente a lo suyo: a escribir
y cantar sus canciones. ¡Ah!, y otra
cosa: por muy tomado que estuviera, siempre
fue muy afinado y con magnífica dicción.
Eso sí, aún grabando, nunca
lo vi sin su vaso en la mano. Vaya que era
buen bebedor.
"En
todo el ambiente artístico fue muy
respetable, y no por su fama, sino por su
calidad como persona".
CONOCIÓ
A JUAN GABRIEL
Don Jesús Rodríguez de Híjar
recuerda también cómo José
Alfredo conoció a Juan Gabriel.
"Resulta
que, pues Juan Gabriel ni siquiera se imaginaba
hasta dónde llegaría, y siendo
secretario de la Prieta Linda,
una noche, cuando José Alfredo nos
había invitado para llevar una serenata,
el chamaco se nos pegó. Feyo
no lo conocía, y como que no lo vio
con buenos ojos, por sus modalitos refinados,
y sobre todo porque ya allá , en
la casa de la novia, Juan Gabriel agarró
la plática con la muchacha, lo que,
claro, a José Alfredo no le pareció
ni tantito, así que le saltó
y le reclamó. Pero Juan Gabriel se
identificó plenamente, lo que al
de Guanajuato le cayó hasta de cotorreo,
pero se tranquilizó. Luego, pues
creo que nunca fueron amigos, pero al menos
ya se conocían el uno al otro. Y
lo que son las cosas: a pesar de que José
Alfredo no era un tipazo que digamos, ¡ah
que bravo era con las mujeres! enamorado
como el solo", nos dice el maestro
Rodríguez de Híjar "Pues
a estas alturas, para nadie es secreto de
que sostuvo romance con Lucha Villa y con
Irma Serrano, entre muchas otras artistas.
Lo que pasa es que era muy discreto. Pero,
pues, ahí lo tienen en sus canciones:
todas tienen algo que ver con las mujeres.
Amanecí en tus brazos
por ejemplo, se la hizo a Lucha. Eso que
ni qué".
NI
QUIEN LE LLEGUE
La verdad es que, hasta la fecha, no ha
surgido un compositor que se le parezca
a José Alfredo, a pesar de que hay
muchos nuevos y muy buenos. Definitivamente,
el mejor a sido, y será, el gran
José Alfredo Jiménez... bueno,
en plan de comparación con Juan Gabriel,
pues hay todo un desierto de distancia,
a pesar de que el de Juárez, también
tiene canciones muy buenas, y que es un
magnífico y prolífico compositor".
Y
don Jesús agrega que, en efecto "hemos
tenido muchos y muy buenos compositores,
pero creo que las personas que ahora están
al frente de las compañías
disqueras, ni siquiera se imaginaban el
talento que se encuentra desperdiciado,
ellos están aferrados a ignorar,
pero en cuestiones de música ranchera,
José Alfredo sigue siendo el Rey"
SIEMPRE
FUE EL MISMO
A principios de 1973, José Alfredo
se notaba ya muy desmejorado, entraba en
la última etapa de su vida. a pesar
de eso, y de que se le veía triste,
nunca dejó de ser el mismo: el inspirado
compositor, en intérprete entonado,
el artista profesional, y el empedernido
bebedor.
"Y
claro, comenzó a recurrir al hospital,
hasta donde mis compañeros del Mariachi
Vargas y yo tuvimos la oportunidad de visitarlo
en cinco ocasiones. Y era el mismo vacilador,
el cuate siempre pendiente de uno y de nuestra
familia, preocupado por sus hijos, por aquellos
amigos que él sabia muy bien que
algo necesitaban".
OTRA
FACETA
Poca gente sabía que era también
un ingenioso compositor de cuentos colorados,
de chistes de todos los colores, que a la
fecha son utilizados por casi todos los
humoristas, o que através del tiempo
han pasado al poder del dominio público.
"Y
¡ah, qué gracia tenía
para contarlos y facilidad para inventarlos!
Si estaba en alguna reunión y se
le prendía el foco, nomás
se paraba y comenzaba a caminar de un lado
a otro, con la mano en la barbilla. Y de
repente gritaba: ¡ya está!
Aí les va éste... y
se soltaba a contar, no solamente uno sino
dos y hasta a veces hasta tres cuentos o
chistes que en ese momento había
compuesto".
"SI
NOS DEJAS... TE VAMOS
A LLORAR TODA LA VIDA"
José Alfredo Jiménez murió
el 23 de noviembre de 1973, uno de los compositores
más políticos de la música
vernácula mexicana, cuyas canciones
"El Rey", "La media vuelta"
y "Ella", entre otras, han enriquecido
la música popular internacional.
Desde
su niñez, entre juegos infantiles
y tareas escolares, José Alfredo
mostraba ya un gusto especial por escuchar
la música de los compositores de
moda: Agustín Lara, María
Greever y Guty Cárdenas, como un
anticipo de lo que sería su vocación.
En
1938, el futuro compositor, quien tenía
14 años, se sintió atraído
por el canto, por lo que comenzó
a presentarse en los festivales escolares
vestido de charro e incluso escribió
las que pueden considerarse sus primeras
canciones, dedicadas a sus animales preferidos.
José
Alfredo Jiménez Sandoval, nombre
completo del cantautor, nació en
Dolores Hidalgo, Guanajuato, el 19 de enero
de 1926, estudió y vivió en
esa Ciudad hasta los 10 años, fecha
en la que murió su padre, después
de lo cual se trasladó a la Ciudad
de México en compañía
de su tía Refugio Sandoval.
Pero
al llegar a la capital los problemas económicos
comenzaron y el compositor tuvo que abandonar
sus estudios para trabajar como mesero en
el restaurante "La Sierra", lugar
en el cual alternó sus labores con
la composición, el canto y el fútbol.
En
1948 José Alfredo tuvo su primera
participación en la emisora de radio
XEX y meses después cantó
en la XEW acompañado del trío
Los Rebeldes, que integraba también
el dueño del restaurante donde trabajaba.
Después
de tocar las puertas en casas grabadoras
y radiodifusoras, Andrés Huesca lo
presentó con Mariano Rivera Conde,
entonces, director artístico de la
RCA Víctor, para que Andrés
y sus Costeños grabaron el tema "Yo",
con el que se colocó entre los mejores
compositores de esa década. La letra
de "Yo" decía "Ando
borracho, ando tomado-/porque el destino
cambió mi suerte/ya tu cariño
nada me importa/mi corazón te olvidó
pasiempre/fuiste en mi vida un sentimiento
que destrozó todita mi alma"...
Fue un éxito.
Su
participación como compositor en
el cine llegó después, al
tomar como temas de películas canciones
como "Tú y las nubes" y
"Guitarras de medianoche", además
de que actuó en "Camino de Guanajuato".
Comenzó
filmando "partecitas". Compuso
y cantó el corrido de Martín
Corona, hecho a su amigo Pedro infante.
Y
aunque trabajó en el cine, José
Alfredo nunca dejó de escribir, (Llega
la inspiración. Consume el cigarro.
El reto es una hoja blanca), en especial
de sus problemas personales, entre los queale
la composición que dedicó
a su hermano, quien muriera en Salamanca,
titulada "Caminos de Guanajuato",
que a la letra dice:
"no vale nada la vida/la vida no vale
nada/comienza siempre llorando/y así
llorando se acaba/por eso es que en este
mundo/la vida no vale nada...
Le cantó también al desamor,
pues triunfó innumerables decepciones,
las que plasmó en temas como "Ella"
y "Que te valla bonito":
"...me cansé de rogarle...me
cansé de decirle que yo sin ella
de pena muero..."
Escribió
también "La enorme distancia":
"Estoy tan lejos de ti/y a pesar de
la enorme distancia/te siento junto a mí,
corazón con corazón/alma con
alma... O "Cuantos caminos", "Es
imposible que yo te olvide,/es imposible
que yo me vaya".
Después
de alcanzar la fama José Alfredo
también compuso canciones a mujeres
de la talla de Irma Dorantes, "Muy
despacito"; Columba Domínguez,
"Si nos dejan"; Irma Serrano,
"Te quiero, te quiero"; Lola Beltrán,
"Qué bonito amor"; Irma
Serrano "no me amenaces"; Lucha
Villa: "Amanecí en tus brazos",
"Debí enamorarme de tu madre";
Alicia Juárez.
Asimismo
escribió canciones dedicadas al alcohol,
problema que padeció el compositor,
como "El último trago"
y "Llegó borracho el borracho".
Por
todo ello, José Alfredo ha sido objeto
de múltiples homenajes póstumos,
entre ellos los que sobresalen la devaluación
de una estatua en la Plaza Garibaldi y una
película, producida por Carlos Amador,
"Pero sigo siendo el Rey", en
donde fue personificado por Leonardo Daniel.
En
su última presentación por
la televisión en el programa "Siempre
en Domingo" , José Alfredo estrenó
su composición "Gracias",
el la cual se anticipó a su final:
"Cómo pagar/que me quieran a
mi/por todas mis canciones...", para
morir poco después, el 23 de noviembre
de 1973.
José
Alfredo Jiménez sigue vigente con
sus canciones, las cuales son interpretadas
por todos los cantantes contemporáneos,
lo mismo de música vernácula,
bolerista y baladistas, que cantantes hispanoamericanos
que gustan de la música ranchera
mexicana. José Alfredo hizo verdaderamente
grande a Luis Miguel, por ejemplo.
LOS
TRES GRANDES AMIGOS:
José Alfredo Jiménez, Jesús
Arroyo, hombre del toro y la buena mesa;
David Reynoso, actor que hizo un filme semibiográfico
del guanajuatense.