CRISTIAN
CASTRO
Nombre
completo: Cristian Castro.
Lugar
y fecha de nacimiento:
8 de diciembre de 1974 en la ciudad de México.
Color
de piel: Blanca.
Color
de cabello: Rubio dorado.
Color
de ojos: Azul-verdoso.
Hobby:
Los deportes acuáticos, conducir
autos deportivos y motos.
Ídolo:
Verónica Castro.
Religión:
Católica.
Partido
político: "La política
es para los políticos".
Estado
civil:
Soltero (en busca del amor de su vida quien
espera casarse).
Primer
beso: En el kinder. Cristian siempre
ha tenido mucha aceptación entre
las niñas. Desde chico tuvo mil novias.
Música
preferida: El rock y el pop.
Fantasía
por realizar: Ser reconocido como el
mejor director cinematográfico.
Primera
presentación: De meses de nacido
hizo un comercial al lado de su madre. Tiempo
después se reveló como el
actor al lado de Silvia Pinal en "Mame"
lo que lo llevó a grabar su disco
"El gallito feliz".
De
no haber sido estrella, ¿qué
sería?:"Director de cine".
Discografía:
De niño se presentó como "El
gallito feliz". De adolescente dio
a conocer su madurez vocal como "No
podrás", un trabajo que lo convirtió
en ídolo. Más tarde haría
"Un segundo en el tiempo", álbum
del que destacaría "Nunca voy
a olvidarte", "Es mejor así",
"Lo voy a intentar". El tercer
disco sería "El deseo de oír
tu voz".
Actuaciones:
"El derecho de nacer" al lado
de su madre siendo todavía un bebé.
"Mame", obra de teatro en la que
proyectó su gran potencialidad como
actor. De adolescente conquistó con
la telenovela "Las secretas intenciones"
al lado de Yolanda Andrade.
Debutó
siendo un bebé de escasos meses de
nacido en los brazos de su madre en un comercial
que fue muy bien difundido en todos los
medios de comunicación. La vida artística
de Cristian dio inicio sin que él
se diera cuenta. Años después
el niño aprendió a cantar.
El ser hijo de una de las luminarias más
queridas y reconocidas del ambiente artístico
le abrieron las puertas casi inmediatamente
del estrellato. Cristian, con sonrisa angelical
respondía a cada una de las preguntas
que le formulaban los comunicadores aún
antes de que diera a conocer su primera
grabación. "El gallito feliz".
Desde entonces ya confesa la gran admiración
por su madre, quien se esforzaba trabajando
para darle un mejor futuro a su retoño.
"MI mamá gasta casi todo lo
que gana en llamadas telefónicas
porque me llama a diario", diría
orgulloso. El chiquillo también expresaba
que sus sueños de grande serán
convertirse en una gran figura tan importante
como su propia madre. "Nada me haría
más feliz que ser tan famoso como
mi mamá", resaltaba. El tiempo
se encargaría de cumplirle todos
sus anhelos.
Cuando
Cristian presentó su primer trabajo
terminado a los medios de comunicación,
su madre se encargó de darle "la
patadita de la buena suerte", Vero
estaba tan orgullosa de su hijo, como él
de ella. Cristian fue bien recibido por
el público no sólo por ser
descendiente de la artista mexicana más
importante sino también porque demostró
talento. La gente que se le acercaba intentaba
que el chico diera declaraciones escandalosas
acerca de su madre, quien en ese entonces
vivía un tórrido romance con
Omar Fierro. "El y yo no llevamos bastante
bien", decía. Los discos del
joven artistas se vendían como pan
caliente y sus comentarios acerca de su
vida se convirtieron en el pan de cada día
hasta que un día confesó:
"Sí, soy hijo de Manuel Valdez,
pero a ese señor ni lo conozco".
Su vida completa-afirmaba- la pasó
más al lado de su abuela que de su
madre, porque ésta siempre andaba
de visaje para sostener económicamente
su hogar. El chico Castro más tarde
confesó: "Mi madre y mi padre
se llaman Verónica Castro".
Con esta aclaración puso punto final
a la serie de especulaciones que se hacían
en torno a su vida.
ENTRE
MAS FAMOSO MAS SOLO.
Cristian
decía que por ser artista tenía
no una, sino mil novias. "Las mujeres
me encantan, pero ninguna ha logrado robarme
el corazón". Tras bambalinas,
el muchacho sostenía tórrido
romance con una jovencita que nada tenía
qué ver con el medio artístico.
Como era de esperarse, el noviazgo terminó
por su falta de tiempo. "Ya me di cuenta
que no puedo tener una mujer que comprenda
mi carrera", decía. Así
se refugió en su carrera hasta que
llegó a hacer su segundo álbum
que resultó más exitoso que
el primero. En la vida profesional Cristian
triunfaba; en la personal se iba quedando
cada vez más solo. "Ando en
busca de una mujer que me comprenda. Cuando
la encuentre, no duden que me caso con ella",
comentaba. Mientras el amor cada vez parecía
más distante, el joven Castro arriesgó
su popularidad en aras de prepararse para
el futuro y decidió marcharse para
estudiar cinematografía.
Con
la madurez le entró la rebeldía.
Verónica reconoció los cambios
de su hijo públicamente. "Cristian
y yo tuvimos un disgusto, pero me pidió
disculpas y solucionamos el malentendido",
expresó. En ese entonces, Cristian
empezó a hacer declaraciones que
causaron ámpula en los medios de
comunicación, habló de que
por un tiempo recurrió a la droga.
"Ahora es cosa del pasado", aclaró.
El muchacho también se definió
en cuestiones de amores y dijo que dejó
de ser virgen. "Muchísimo antes
de lo que ustedes se imaginan, porque en
mis primeras declaraciones dije que a los
dieciséis, pero no fue así",
comentó. Cristian también
confesó su gusto por las mujeres
mayores. "Mi madre será mi prototipo
de mujer ideal", determinó dando
una gran lista de candidatas de las que
podría enamorarse entre las que mencionó
a Cindy Crawford. El hijo consentido de
Verónica Castro lleva una firme carrera
artística: como cantante grabó
tres discos de gran éxito; como actor,
una telenovela que dejó un buen sabor
de boca entre los telespectadores; como
director cinematográfico ya tuvo
su primera experiencia. Ahora le toca a
él decidir por donde seguirá
haciendo camino.