El boom industrial obligaba a grabar formulas fáciles
y seguras, huyendo de los experimentos de fusión iniciados por
Colón y Palmieri. La vieja Guaracha cubana fue dominando el repertorio
y Celia se encontraba haciendo la música que siempre habla interpretado,
mucho antes que se llamara Salsa. Celia habla intentado ir con los tiempos,
llegando incluso a grabar rock, un rock muy especial, siempre con su
sabor cubano. En 1977 graba con Pacheco «Recordando el ayer»,
el disco recogía todo el sabor tradicional del Son y la Guaracha
cubana pero no era Salsa. Esta onda tradicional actualizada fue el inicio
del fin del boom salsero. Al final del 77 grabó con Willie Colón
«Sólo ellos pudieron producir este álbum-, esta
vez con aires más innovadores y haciendo incursiones en la música
brasileña y mejicana puesta en Salsa. Además se incluya
una Bomba y un Merengue.
Celia Cruz, a quien el paso del tiempo no afectaba
en su potencia, vigor y calidad de voz grabó con las mejores
orquestas y se convirtió en la diosa de la Música Caribeña.
Hoy visita frecuentemente España y sigue en lo más alto
de su pedestal recibiendo numerosos premios por sus grabaciones.
No podemos decir que Celia sea lo mejor de la Salsa,
ella en realidad es la mejor guarachera que se ha conocido, antes y
después del boom de la Salsa (Antonio Mora "De Orilla a
Orilla")
La Reina de la Salsa nació en 1924?.
Desde niña, al nacer su talento se atreve a
cantar en unas fiestas escolares o de barrio, luego en unos concursos
radiofónicos. Notaron su talento y entonces empezó una
carrera bajo los consejos aclarados de uno de sus profesores.
Así fue que en el 1950, pudo imponerse como
cantante en uno de los grupos más famosos de La Habana : la Sonora
Matancera.
Con este grupo de leyenda fue con quien recorrió
toda América Latina durante quince años, dejando mientras
tanto en Cuba su experiencia revolucionaria hasta que se instale en
1960 en los Estados Unidos. Hasta ahora, va a guardar una nostalgia
de su país, que a menudo se podrá sentir en sus textos
y entrevistas.
Lo que sigue en su historia se da de conocer al lado
de Tito Puente, con quien grabó ocho discos. La estrella de Latinos
de Nueva York une luego su destino musical a otra estrella mayor, el
flautista Johnny Pacheco. Entonces empieza a recoger cantidad de discos
de oro, que la van a consagrar diva absoluta del estilo, y que universalizarán
la salsa propulsándola hacia un público ajeno.
Eso porque el fuego del la orquesta salsera Fania All
Stars iniciada por Johnny Pacheco, que reúne los famosos músicos
- Ray Baretto, Mongo Santamaria, Papo Lucca, Pete "El Conde"
Rodríguez, Héctor Lavoe, Nicky Marrero, Ismael Miranda,
Cheo Feliciano, ...- se une perfectamente con la voz grave y potentísima
de Celia Cruz, y la va a llevar al tope durante los años 70.
Va a volver a sus primeros amores en los años
80, grabando de nuevo con la ineludible Sonora Matancera.
A origen de una discografía importante (algo
como cincuenta discos), la Reina incontestada de la salsa sigue hoy
encantando a los aficionados del mundo entero. Sus conciertos quedan
siempre un suceso. ¡ Azúcar ! (Hot Salsa)
Reseña sobre Celia de Diego Manrique aparecida
en El País (Febrero de 2000)
Se oye el rumor de un pregonar que dice así:
el yerberito llegó, llegooooooooó. Su majestad ya viene,
que linda está, vamos a verla pasar, vamos a oír su compás,
viene con un ritmo sandunguero repicando bien los cueros y tocando guaguancó,
trae un séquito de ¡ni¡ rumberos que dicen los que
la vieron que la rumba se acabó y ya lo ves: la rumba es la reina,
ay vamos a gozar, caballero".
Así comienza Reina Rumba, el libro de Umberto
Valverde que Gabriel García Márquez publicó en
Colombia en 1981. La Reina Rumba es Celia Cruz. Celia de la Caridad
Cruz Alonso, habanera del barrio de Santos Suárez, nacida el
21 de octubre de 1924 (una fecha que ella ni confirma ni niega. Las
divas dejan de cumplir años cuando les apetece). Segunda hija
de un ferroviario, Celia estudió magisterio y pasó por
el conservatorio, aunque su profesor de piano se enfadó con ella
por resistirse
a cortarse las uñas. Así que la suya
es una garganta educada, pero no tanto como para perder el sabor del
canto afrocubano, de lo aprendido en las sesiones de rumba en los solares
(las corralas habaneras), donde se invoca a los dioses que los esclavos
disfrazaron de santos católicos.
Se dio a conocer en los concursos
de aficionados de la radio' Celia recuerda que en el
primero ganó una tarta, pero que cuando triunfó en La
corte suprema del aire ya fue recompensa- da con 15 dólares.
Más tarde, las actuaciones en los jardines de la Tropical, contratada
por el Centro Gallego o Asturiano. Grabó por vez primera a finales
de los cuarenta, con las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas.
Y aunque no daba el tipo de cubana exuberante, formó parte del
espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió México
y Venezuela.
Se dice pronto: más de medio siglo en primera
línea de la música tropical. A partir de 1950 Celia Cruz
dominó los escenarios y las emisoras cubanas al frente de la
Sonora Matancera. Cao cao mani picao fue su primer éxito, lanzado
en aquellas quebradizas placas que giraban a 78 revoluciones por minuto;
ella cantaba de todo -hasta grabó un rock and roll-, pero especialmente
irresistibles guarachas. El conjunto que dirigía el guitarrista
Rogelio Martínez se hizo leyenda por la calidad y variedad de
sus vocalistas: cuan- do quiso celebrar sus 50 años de existencia,
la lista de cantantes matanceros incluía 48 nombres ilustres.
Celia y la Sonora estaban actuando por México
cuando se recrudeció el conflicto entre Estados Unidos y el régimen
castrista: decidieron quedarse en el continente. La farándula,
como el resto de Cuba, se iba a dividir en dos bandos irreconciliables,
separada por noventa millas de recriminaciones.
Celia no ha vuelto a pisar la isla: no pudo asistir
al entierro de su madre en 1962 y no lo perdonó. Ha atacado a
la dictadura comunista, que respondió eliminando su nombre -y
el de muchos exiliados- del diccionario de la música cubana del
poeta Helio Orovio. Ella, que era la estrella de las emisiones de Radio
Progreso, ya no suena en Cuba desde hace 40 años (sin embargo,
sus grabaciones se difunden clandestinamente por el país). Vive
en Estados Unidos, lleva pasaporte estadounidense, pero sigue siendo
tan cubana como el mojito: apenas habla inglés.
Su tragedia personal hizo que Celia se beneficiara
de la concentración de talento latino en Nueva York. Tras los
15 años en la Sonora Matancera, trabajó con las orquestas
de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto, Pappo Luca y Johnny
Pacheco, aportando su autenticidad habanera a las fórmulas renovadoras
de lo que se dio en llamar salsa. Cuando la capital de la música
latina se trasladó a Miami 'ella también puso su voz de
cobre al servicio del pop caribeño made in FlMda.
UN DISCO POR CADA AÑO DE VIDA
Su inmensa discografía -dice que tiene un disco
grande por cada año de su larga vida- se ha enriquecido con colaboraciones
en terreno ajeno. Apareció en Los reyes del mambo, versión
Hollywood de la novela de Oscar Hijuelos. Grabó con David Byrne
y el escocés todavía recuerda su impacto: "Cantaba
a un metro del micro y aún tapaba mi voz". Hizo el sublime
Vasos vacíos, primer destello de genialidad de los argentinos
Fabulosos Cadillacs. Atendió al rapero haitiano Wyclefjean (Fugees)
o jarabe de Palo.
Acompañada de Pedro Knight, el trompetista de
la Matancera con quien se casó, ha actuado por toda América
y también llevó su "¡azúcar!" a
países tan improbables como Finlandia, donde Celia era estrella
cuando en España nadie quería contratarla. Tal vez allí
no se entienden sus letras, pero se aprecia su voz recia, adaptable
a todos los palos caribeños. Por no hablar de su habilidad para
improvisar como sonera, su dominio del escenario, su humanidad. Celia
Cruz, historia viva de la música cubana del siglo XX.
Celia Cruz (De ella se escribe en Miami)
Es virtualmente imposible imaginar el mundo de la música áfrico-cubana
sin la dinámica presencia de su reina, la única e inigualable
Celia Cruz. Desde los finales de 1940, cuando emerge como una de las
más excitantes y creativas intérpretes del mambo, Celia
ha sido la luz guiadora para la música tropical, su corazón
y alma, la real personificación del estilo celebrado alrededor
del globo hoy conocido como salsa.
Celia Cruz nació en los humildes alrededores del barrio de Santo
Suárez en la Havana en una familia de cuatro niños. El
talento para cantar llego temprano, para el año 1947 su talento
era recompensado por primera vez en un programa de radio popular de
la Habana. Más tarde Celia se inscribe en el Conservatorio Nacional
de Música en Cuba para completar sus estudios formales en música.
Después de ingresar a la legendaria Sonora Matancera en 1950,
graba su primer disco y empieza a construir una discografía que
con el tiempo produciría más de 20 discos de oro y tendría
varios de las más significantes grabaciones Afro-cubanas en la
historia de la música. Haciendo giras con el grupo desde 1951
hasta 1959, Celia cultivó una creciente comitiva internacional
por todo Estados Unidos y Latino América. Desde 1961 Celia ha
sido una residente de los Estados Unidos, capturando la atención
del público mediante un productivo álbum múltiple
en asociación con Tito Puente. En los setenta, durante la explosión
por el interés en la salsa, Celia marcó un suceso critico
y popular mediante colaboración artística con Johnny Pacheco,
Willie Colon y los Fania All-Stars. Durante los ochenta y noventa la
fama y habilidades singulares como vocalista de Celia la llevó
a nuevas desafiantes colaboraciones con diversos artistas tales como
el cantante de pop y fanático de la música latina David
Byrne, el legendario de la salsa Ray Barreto, y dos de los más
venerables figuras de la música tropical de Miami Emilio Estefan
y Willie Chirino.